30 de marzo 2004 - 00:00

Uruguay también intimó a la Argentina

Montevideo - El presidente Jorge Batlle le planteó ayer al canciller Rafael Bielsa la necesidad de que la Argentina «cumpla razonablemente» con los contratos de provisión de gas y energía eléctrica que el gobierno de Néstor Kirchner cortó abruptamente hace unos días, desatando una grave crisis para el sistema eléctrico uruguayo por la carencia de alternativas similares. Mientras tanto, para Uruguay, los aportes de Brasil y los que prometen Paraguay y Bolivia se tornan inviables. Las trabas de la administración kirchnerista, por problemas que mantiene con el gobierno paraguayo de Nicanor Duarte, son uno de los inconvenientes. Además, porque reparar el gasoducto boliviano hacia la Argentina demandaría una inversión por parte de Uruguay que es considerado excesivamente oneroso por su ministro de Economía, Isaac Alfie.

Batlle recibió a Bielsa -cuyo optimismo de la mañana mudó considerablemente después de la reunión en la cumbre al punto de que impartió estrictas instrucciones a sus colaboradores de mantener silencio hasta que informe a Kirchner-. La reunión se hizo en la residencia de Suárez, en el barrio del Prado. En el almuerzo estuvieron, también, el canciller Didier Operti y los embajadores Hernán Patiño Mayer, de la Argentina, y Alberto Volonté Berro, de Uruguay. Fue el propio Operti quien sin romper el embargo informativo acordado por Batlle y Bielsa dejó entrever que la reunión no había sido cómoda y que Uruguay exige el cumplimiento de los contratos, aunque, fiel a su estilo, anticipó que su país podía flexibilizar su postura.

Para colmo, a esa hora Batlle había sido informado de que una de las dos centrales térmicas que debió reactivar Uruguay por la falta de entrega de electricidad por parte de la Argentina entró en colapso por una hora y media, lo que provocó pánico entre los responsables de la Administración Nacional de Usinas y Transportadoras de Energía (UTE).

El presidente uruguayo, luego de aclarar que entiende la grave situación en la Argentina, habría reclamado que el corte sea proporcional al recorte que se produce en el vecino país.


Palabras más, palabras menos, habría repetido que si la Argentina recorta en 20 por ciento, el mismo tratamiento exigiría para su país.


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