7 de marzo 2007 - 00:00

¿Usarán reservas para gasoducto con Bolivia?

Evo Morales
Evo Morales
La Argentina y Bolivia firmaron ayer una carta de entendimiento para el proyecto del gasoducto del Nordeste Argentino, cuya licitación, construcción e inauguración se anunciará el próximo 26 de marzo, estimándose que la obra exigirá una inversión de u$s 1.300 millones.

La idea del gasoducto ya se planteó en las reuniones bilaterales de junio y octubre del año pasado entre los presidentes Néstor Kirchner y Evo Morales, pero en la práctica se encuentra demorado porque los nuevos contratos de las petroleras con el gobierno del boliviano todavía están siendo revisados por el Congreso de ese país. Sin contratos vigentes, las 12 petroleras que continúan operando en Bolivia no están encarando hoy nuevas inversiones de desarrollo de las áreas de modo que la compra de gas por parte de la Argentina pueda alcanzar en 2010 un volumen de 27,7 millones de metros cúbicos para transportar por el nuevo gasoducto.

El ministro Julio De Vido salió al cruce de esa situación en el acto de ayer y afirmó: «Que nadie pretenda especular, a un lado o al otro de la frontera, si van a estar o no los volúmenes de gas, las empresas que tienen la obligación de invertir en Bolivia saben que en la Argentina los gasoductos tienen financiamiento».

El ministro de Planificación Federal formuló estas declaraciones acompañado por el titular de Energía de Bolivia, Carlos Villegas; el embajador de ese país, Roger Ortiz Mercado, y los secretarios locales Daniel Cameron, Ricardo Jaime, José López y Lisandro Sala.

De Vido anunció que «el próximo 26 en Santa Cruz de la Sierra, definiremos el cronograma de licitaciones de la planta separadora en Bolivia (que será financiada por el Estado argentino), de las plantas compresoras en ambos países, y fundamentalmente la licitación pública binacional para el desarrollo de las obras del gasoducto».

En cuanto a las empresas que participarán en la licitación, el funcionario recordó que «serán exclusivamente argentinas y bolivianas, preferentemente asociadas, tanto en el desarrollo de las obras en el territorio boliviano, como en la construcción del ducto».

De Vido también advirtió que «nadie especule que la Argentina no va a poder financiar las obras, contamos con un superávit fiscal y u$s 35.000 millones de reservas y vamos a tener muy en cuenta a quienes al Norte o al Sur de nuestra frontera quieran poner palos en la rueda». También advirtió «a los que tienen la obligación de invertir en Bolivia, en el marco de las renegociaciones contractuales, que estamos dispuestos a realizar la certificación de las obras y la exploración y explotación con nuestros hermanos».

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