10 de febrero 2005 - 00:00

Venía lanzada y no pudo frenarse

Venía lanzada y no pudo frenarse
La simple lógica de las decisiones instantáneas, cuando surge un causal de alto impacto, se vio claramente el martes mediante la fulminante trepada de precios y volumen en las acciones. Pero era indudable que todo venía a instancias del número de adhesión difundido y que fue la gran sorpresa, con su marca de 42% de adhesión al canje. El día después, se supo otra de las lamentables «mentiras verdaderas», con que se tejen tramas en nuestro medio: la realidad efectiva del canje seguía donde se estimaba antes, 35 por ciento.

Con la misma simple lógica, el mercado debía desarmar el movimiento en torno de la falacia, pero allí jugó otro principio que es mezcla de física y de ímpetus humanos. No es posible detener, frenar un vehículo lanzado, en sólo unos metros. Y tampoco detener una oleada de órdenes pendientes, que juegan contra lo sabido y en medio de una euforia. Resultado: el mercado cerró sumando algo más - 0,30%- a un Merval de 1.484 puntos.

•¿Fue pírrico?

Desarmando la rueda, se advierte que el Merval rozó los 1.500 puntos, pero cerró 13 puntos abajo del máximo. El volumen nuevamente muy arriba, con $ 145 millones, y la diferencia en precios fue sólo de 0,30%. La lectura obligada que merece el juego de índices es que ayer mismo el vehículo aplicó el freno. Que existió oleada vendedora y que solamente el envión disfrazó la baja.

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