"Puramente protocolar pero valiosa." Así definióel viaje a San Pablo de la delegación de dirigentes empresarios que fueron a la ciudad brasileña para asistir a la asunción de las nuevas autoridades de la poderosa FIESP (Federación de Industrias de San Pablo). Las expectativas con las que se habían embarcado el lunes por la mañana los empresarios incluían mantener una reunión «privada» con sus pares brasileños, algunas horas antes de la ceremonia en la que el textil Paulo Skaf -de origen libanés-asumiera la presidencia de la entidad fabril paulista. Sin embargo, tal como lo describió la fuente, «fue un pandemonio: había miles de personas -desde el presidente Lula da Silva hasta dirigentes políticos y empresariales de todos los sectores-; fue materialmente imposible ya no reunirse sino mantener algún diálogo con algún dirigente».
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Así fue que Alberto Alvarez Gaiani (titular de la UIA), Héctor Massuh (vice), Carlos Heller (presidente de Abappra), Juan Manuel Forn ( alimentarias), José Ignacio de Mendiguren, Luis Betnaza (Techint) y Jorge Sorabilla (textiles) debieron confundirse en la abigarrada concurrencia de más de cuatro mil personas que colmó la sede del Museo Paulista para vivar a Skaf y a sus compañeros de directiva.
Seguramente a más de uno de los mencionados dirigentes debe haberle producido envidia (o quizá los haya hecho sentirse inspirado) la unidad monolítica demostrada por el sector empresario brasileño, que contrasta con la división que atraviesa a la UIA desde hace dos años. Skaf logró además convocar no sólo al presidente Lula sino también a diez ministros, seis gobernadores, al titular del Banco Central, a la intendente Marta Suplicy, al ex intendente Paulo Maluf, al gobernador paulista Geraldo Alckmin y a su colega carioca Rosinha Matheus (PMDB). También estuvieron el ministro de Desarrollo Luiz Fernando Furlan; el canciller Celso Amorim; el de Agricultura, Roberto Rodrigues y el de Cultura Gilberto Gil. El discurso del flamante titular pareció un calco de los reclamos que suelen hacer los empresarios argentinos: se quejó de los altos intereses, de la injerencia del Estado en los asuntos privados, de la burocracia que impide el normal desarrollo de las actividades empresariales...
En lo que hace a los empresarios argentinos, la única reunión formal que mantuvieron fue con la gente de la embajada en Brasil; los funcionarios que comanda Juan Pablo Lohlé les aseguraron que « están en marcha acuerdos relativos a los sectores que hoy resultan más conflictivos en la relación bilateral, o sea calzado y electrodomésticos línea blanca».
• Nueva relación
Y a pesar de que la presencia argentina se limitó a lo social, otro de los concurrentes se encargó de destacar que «es importante que nos hayan invitado; antes eso no sucedía y marca un signo de que se puede mejorar la relación». Desde ya, lo más jugoso de esta «nueva relación» debería producirse en un par de semanas, en ocasión de la Conferencia-Industrial de la UIA, a la que no sólo están convocados directivos de la FIESP (con Skaf a la cabeza), sino también el canciller Amorim. ¿Se habrá sellado para entonces la unidad en la UIA? No parece probable, pero tampoco del todo imposible; la reunión se hará entre el 24 y el 26 de noviembre, y quedan pocos días para zanjar diferencias que se remontan a dos años.
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