Viajó Cristina a Caracas, casi comisionada de una paz que ya acordaron Ecuador y Colombia

Economía

El mudable corazón presidencial tuvo varias actitudes ante la crisis entre Colombia, Ecuador y Venezuela por la muerte de un jefe de las FARC. Primero dudó en viajar a Caracas, después aceptó pero condicionando a Hugo Chávez a que no la hiciera parte del entuerto regional. Finalmente se propuso como prenda de paz, pero los tiempos fueron más veloces. Ayer Colombia y Ecuador apagaron los fuegos y mandaron su pelea por invasión de territorios a una comisión investigadora. Chávez (y Fidel Castro) se quedan sin la pretensión bélica que querían llevar a la región. La casi comisionada Cristina se queda también sin misión de paz. Igual se verá entre hoy y el fin de semana con todos los protagonistas de esta pelea porque además de las negociaciones de combustible por alimentos que mantendrá en Caracas, sigue a una cumbre de presidentes en República Dominicana.

Cristina de Kirchner se comprometerá hoy ante Hugo Chávez en Caracas, a insistir ante el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el paraguayo Nicanor Duarte Frutos, para que ambos presidentes intenten que en el primer semestre de este año, los parlamentos de los dos países aprueben el ingreso de Venezuela al Mercosur. La intención de Cristina de Kirchner es que para junio, cuando sea anfitriona de la próxima cumbre del bloque sudamericano, pueda recibir al bolivariano como el ya definitivo quinto socio del bloque. O al menos, que Venezuela ya no tenga impedimentos institucionales en los cuatro socios fundadores para poder entrar al Mercosur; cumpliendo un cronograma que en realidad termina en 2011. El país caribeño tendría que tener para ese momento desmanteladas todas sus estructuras arancelarias para que importar y exportar desde cualquier miembro del bloque no haya que pagar impuestos al comercio exterior.

Este será uno de los principales mensajes y promesas que hoy Cristina de Kirchner le dará a Chávez en el Palacio de Miraflores, donde la Presidente compartirá la mañana y el mediodía, cuando el bolivariano agasaje a su invitada con un almuerzo caribeño. Los otros dos capítulos de la visita, la primera de Cristina de Kirchner a Venezuela desde que asumió el 10 de diciembre pasado, tendrán que ver con los acuerdos comerciales que se firmarán entre los dos países; y que según los cálculos oficiales le permitirán a la Argentina exportar entre 300 y u$s 500 millones más a ese estado; y con el conflicto entre Venezuela y Ecuador con Colombia.

Los tratados que se firmarán hoy en Caracas siguen la base conceptual de lo que se viene ejecutando desde hace cuatro años entre los dos países. Esto es, a través de un curioso fideicomiso difícil de controlar, empresas argentinas cercanas al gobierno le podrán exportar a Venezuela, en este caso lácteos, carne de res y maquinaria agrícola, a cambio del envío de fueloil local a precio de mercado. La defensa que hace el gobierno de este esquema, es que por esta vía la Argentina y Venezuela aumentaron su comercio bilateral hasta unos u$s 2.000 millones el año pasado, cuando hace un lustro era prácticamente inexistente.

En el viaje habrá además un capítulo económico extra: el análisis de la situación siempre complicada de Techint en ese país con la siderúrgica Sidor. Desde hace dos meses la empresa a la cual en algún momento Chávez quiso nacionalizar y que por una gestión personal de Néstor Kirchner continuó en manos del grupo argentino, mantiene un conflicto laboral que incluye huelgas y movilizaciones organizadas por un sindicato muy cercano al gobierno bolivariano.

Obviamente, y en público, habrá también hoy desde Miraflores una diatriba de Cristina de Kirchner en contra de la violación del territorio ecuatoriano por parte del gobierno colombiano, pero con un llamado a la paz, a la negociación y a la continuidad del proceso de acercamiento chavista hacia las FARC para liberar rehenes. Desde Buenos Aires, se interpreta que seguir avalando las gestiones del venezolano con el grupo guerrillero, son una forma de mantener a Chávez dentro del conflicto pero con matices más positivos que sus movilizaciones de tropas.

Antes de abandonar Caracas, Cristina de Kirchner tiene agendado un encuentro con la senadora colombiana Piedad Córdoba y con Yolanda Pulecio, la madre de Ingrid Betancourt. Nuevamente se esperan condenas para el gobierno de Alvaro Uribe.

  • Comitiva

    La Presidente argentina despegó ayer a las 18:40 desde Aeroparque y llegó por la noche a Caracas. Entre los que se subieron en esta oportunidad al Tango 01, hay tres ministros: el canciller Jorge Taiana; el de Planificación, Julio De Vido (un clásico para estos eventos bolivarianos), y la de Defensa, Nilda Garré. Las explicaciones oficiales sobre esta presencia no tienen que ver con su pasado de embajadora en Venezuela, sino que por su cargo, debe participar en la visita que Cristina de Kirchner hará a Haití para pasar revista a las tropas argentinas que participan de la misión de las Naciones Unidas en ese país. Este acto será hoy por la tarde, después del almuerzo bolivariano en Miraflores, y hasta ayer se buscaba organizar la mejor forma de transportar por tierra a la Presidente hacia Gonaives para visitar a 500 militares argentinos que participan en la misión patrocinada por las Naciones Unidas y comandada por Brasil. Después de Haití, Cristina de Kirchner volará hacia República Dominicana donde llegará hoy mismo por la noche. Mañana participará de la XX Cumbre del Grupo de Rio. Allí habrá un nuevo discurso de la Presidente en contra de Colombia y a favor de la posición ecuatoriana. En este caso, además, habrá un respaldo a las intenciones de la OEA por encontrar una salida al conflicto. En Santo Domingo va a ser recibida por el presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, mañana a las 9 en un agasajo que esta noche se organizó en el Palacio Nacional a todos los presidentes asistentes a la cumbre. Para las 9.30 está pautado el inicio de la sesión plenaria, con el discurso inaugural de Fernández, tras lo cual hablará el jefe de Estado de Guyana, Bharrat Jagdeo, cuyo país ingresará como miembro pleno en esta cumbre.

    A las 10 habrá una sesión plenaria de los presidentes, hasta el mediodía, horario en que está previsto un almuerzo, tras lo cual continuarán las deliberaciones hasta las 16, cuando Fernández entregará la presidencia pro témpore a Felipe Calderón, de México. Quince minutos después se clausurará la cumbre y se prevé una rueda de prensa donde obviamente no hablará Cristina de Kirchner siguiendo su política oficial.
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