4 de septiembre 2006 - 00:00

Vinos: "Mercado de lujo se triplicará"

Margareth Henríquez
Margareth Henríquez
Aun cuando el mercado de bebidas alcohólicas de alta gama en la Argentina es chico, los grandes grupos internacionales intentan consolidarse en el segmento. La CEO de Bodegas Chandon, Margareth Henríquez, explicó que «los vinos de más de $ 12 concentran sólo 1,4% de la producción. En el promedio mundial, sobre u$s 12 se vende 4%. Esto quiere decir que el mercado local debería más que triplicarse».

Henríquez es una de las pocas ejecutivas con cargo de CEO y asegura que lo positivo de ser mujer en el mundo de los negocios es que «en las reuniones de empresarios tu baño siempre está desocupado».

Periodista: ¿El perfil del consumidor argentino de vino tiene algo de particular con respecto al resto del mundo?

Margareth Henríquez: El gusto argentino viene de un estilo de vino muy distinto del del nuevo mundo, como el de California o Australia. Tiende a lo que era el estilo del viejo mundo (España, Francia).

P.: ¿Qué porcentaje de la producción se exporta?

M.H.: En el total de nuestro grupo sólo se exporta 20%. La proyección es llegar a 40% en 2011. Pero como somos fuertes en el mercado interno, este mes traemos al mercado local otros productos.

P.: ¿Es grande el mercado de lujo en la Argentina?

M.H.: No. Es un mercado muy chico pero amplía el portafolio y consolida al grupo. Por ejemplo, aquí los vinos que cuestan más de $ 12 concentran sólo 1,4% de la producción. En el promedio mundial, sobre u$s 12 se vende 4%. Esto quiere decir que el mercado local de vinos debería más que triplicarse.

P.: Están rezagados los precios en la Argentina entonces.

M.H.: Sí. Pero no se puede vender más caro. Hay que llevar al consumidor de a poco a volverse más exigente. Pero con el tiempo debe ajustarse, si no, no habrá desarrollo cualitativo. Los precios se definen, por un lado, porque la Argentina es país productor, lo que trae un beneficio en contra del importador. Además, excepto el corcho, todos los insumos que se usan se producen acá. El problema es que esa estructura intermedia no creció y hoy con la sustitución de las importaciones el sector está completamente copado. Eso está produciendo una inflación que ya se ve en los precios. Igual, las subas de salarios se notan porque los consumidores comienzan a comprar vinos más caros.

  • Efecto multiplicador

    P.: ¿Cómo impacta el dólar alto?

    M.H.: Tiene un efecto multiplicador en la Argentina mucho mayor al que se piensa. No se puede calcular sólo en lo que se importa porque lo que se produce aquí también se exporta y se intenta vender a precios dolarizados. Si una empresa tiene la posibilidad de beneficiarse con la exportación, es muy difícil que deje de hacerlo para vender en el mercado interno. Puede hacerlo de manera transitoria porque nadie quiere perder su mercado de origen. Pero si el mercado se va actualizando en cuanto a poder adquisitivo, van aumentando los precios.

    P.: ¿Cómo evalúa el esfuerzo del gobierno por contener precios?

    M.H.: Por supuesto que el gobierno pide tranquilidad y pausa, porque también es verdad que está manteniendo el tipo de cambio alto en beneficio de la exportación. Yo te doy pero ayudá, dicen. Es difícil el equilibrio, por eso es la retención.

    P.: Con el crecimiento de la producción, ¿por qué recién ahora comienza a verse en el exterior vino argentino?

    M.H.: Este país entró último en la carrera por la exportación. En el comercio internacional, la Argentina representa 2,2%. Chile es tres veces mayor. Cuando se llega a una licorería de Nueva York, con suerte el vino argentino está separado del chileno.

    P.: ¿Es cierto que China está ganando mercado?

    M.H.: Ganan mucho en volumen, pero en calidad son muy malos. Hoy hay una sobreoferta de vinos en el mundo y también está cambiando el consumo. Hay menos volumen per cápita, pero sube en calidad. Igualmente el mercado está creciendo por año 17%.

    P.: ¿El auge de bodegas boutiques trae competencia a una empresa como Chandon?

    M.H.: Sí, mucha. Pero es sana porque se orienta a mejor calidad y presentación. Es beneficioso si al final deja un mercado más exigente y mejor relación calidad precio. El consumidor se beneficia, las empresas se obligan a crecer permanentemente en innovación y desarrollo. Esa transformación implica inversiones importantes, aumentando costo, por lo que se necesita mucha previsibilidad. Este es un negocio a largo plazo. Hoy nuestro malbec lleva 80 años. Las crisis son terribles en este sentido.

    P.: ¿Para ocupar un cargo de CEO, es necesario tener profundo conocimiento en economía?

    M.H.: Yo no soy economista. Soy ingeniera en sistemas y trabajé mucho tiempo de eso. Lo importante es capacitarse siempre. Yo estudié francés, entre otras cosas, y ahora estoy haciendo un doctorado por Internet. Desde 2001 trabajo en Chandon, vivo en Buenos Aires y Mendoza. Me paso la mitad de la semana viajando. Así que grabo las clases y en los aviones las voy estudiando.

    P.: ¿Ser mujer fue una traba en su carrera?

    M.H.: Hace mucho tiempo me pidieron dar una charla sobre los problemas de ser mujer y ocupar un puesto importante en una empresa. Recién ahí me pregunté: ¿ser mujer es un problema? Nunca lo había pensado y creo que no lo es.

    Entrevista de Florencia Lendoiro
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