La fuga de capitales ascendió en enero de 2004 a u$s 294 millones, 20% más de los dólares que habían salido el mismo mes del año pasado. El BCRA atribuyó este comportamiento a «factores estacionales», como el turismo y la flexibilización de normas para enviar fondos al exterior.
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Del total de divisas que salió, u$s 209 millones tuvieron como destino inversiones en el exterior y u$s 84 millones fueron destinados a la reestructuración de pasivos externos. Claro que esta salida fue mucho más que compensada por el superávit comercial, que generó un ingreso de dólares por u$s 1.159 millones. Como consecuencia, el resultado del Mercado Unico y Libre de Cambios (MULC) arrojó un superávit de u$s 625 millones.
La mayor parte del superávit de divisas fue absorbido por el Banco Central, que incrementó sus reservas en u$s 801 millones, con lo cual ascendieron a u$s 14.920 millones al 30 de enero pasado.
La demanda de billetes en moneda extranjera, que tuvo un pico durante la primera semana de enero por las vacaciones, fue disminuyendo a lo largo del mes hasta llegar a un mínimo promediodiario semanal. Por otra parte, en enero hubo un resultado favorable en lo que respecta a la relación con los organismos multilaterales. Los ingresos netos ascendieron a u$s 409 millones, sobre todo por un desembolso del FMI por u$s 357 millones.
Cabe señalar que el nivel alcanzado por las reservas internacionales el 30 de enero pasado resulta similar al del último trimestre de 2001.
De todos modos, al 12 de febrero pasado las reservas del Central habían incluso superado esa marca y se ubicaban en 15.089 millones de dólares, una cifra superior a la estimada para todo el año en la Carta de Intención acordada con el Fondo Monetario Internacional, que las ubicó en 15.000 millones de dólares.
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