Hay muchas explicaciones para las incesantes colas que se aprecian en las casas de cambio del microcentro porteño. Pero tal vez la más satisfactoria es la que señala que el público percibe que el dólar es hoy un producto que se volvió barato en medio de una economía cuyos precios no paran de crecer. Ayer, la cotización cerró en $ 3,09, la más baja de los últimos dos años y medio. No faltará alguien en el INDEC que proponga incluirlo en el nuevo índice de precios que se divulgará el martes. No es sencillo por estos días encontrar un bien que haya mostrado semejante deflación (4%) en menos de un mes.
El dólar siguió en baja y vale $ 3,09 en las casas de cambio.Este valor lo tocó por primera vez el 9 de enero de 2006, es decir, hace dos años y medio. Si bien es cierto que el dólar cayó en el mundo por el anuncio del titular del Banco Central Europeo (BCE) de que pueden subir las tasas del euro en julio, en la Argentina el movimiento responde a causas totalmente ajenas.
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Hoy los grandes operadores están en la plaza cambiaria con un ojo puesto en el mercado de futuros, donde el Banco Central es un activo vendedor. Esta estrategia le facilitó a la entidad que preside Martín Redrado, un mejor manejo de la divisa sin tener que vender dólares en el mercado contado durante las últimas cuatro ruedas consecutivas. Pero la crispación por el conflicto del campo, hizo que ayer muchas empresas compraran dólares y obligó a la entidad monetaria a vender alrededor de u$s 100 millones. Las reservas del país bajaron a u$s 48.450 millones, contra 48.519 millones del día anterior. La revaluación de la moneda única de Europa en el mundo, impidió que las reservas bajen más porque una parte de lo acumulado está en euros.
A pesar de que hubo algunos vendedores, la demanda fue muy intensa y el Banco Central salió a vender desde el mediodía. En el Forex-MAE, el dólar abrió a $ 3,065 y al mediodía cayó a $ 3,06, para cerrar a $ 3,065.
En las casas de cambio, la nueva caída del dólar fue bien recibida por el público que sigue cubriéndose con divisas y cuanto más barato las consigan, mejor. Ellos no tienen la menor intención de vender los dólares por ahora y mucho menos de hacer un plazo fijo aunque las tasas sean tentadoras y todo indique que sea el negocio más conveniente.
Para tener una idea de cómo creció la demanda de dólares por parte del público hay que observar lo que sucede con el MEC, que es uno de los abastecedores de las casas de cambio. Este mercado ayer operó u$s 306 millones contra u$s 536 millones del Forex-MAE. En los meses previos a la crisis, el Forex-MAE concentraba entre 70 y 75% de las operaciones cambiarias. En mayo su participación se redujo a 60% por el crecimiento de los negocios minoristas.
La presencia del Banco Central en todas las posiciones de futuro se reflejó en un descenso del dólar a fin de mes de 0,46% a $ 3,058 en el OCT-MAE. Se da el absurdo de que el dólar a fin de mes vale menos que al contado. Los contratos que más bajaron fueron el de fin de agosto a $ 3,0805 (-0,76%) y fin de noviembre a $ 3,1175 (-0,88%). Fin de año cuesta tan sólo $ 3,1462 (-0,55%).
Estos precios imponen límites a las compras de los grandes inversores, pero no a los minoristas. Pero en contra del Banco Central está jugando la prolongación del conflicto que lo obliga a cambiar continuamente de estrategia. El tema es hasta dónde piensa bajar al dólar porque la recaudación está atada al valor de la divisa por el porcentaje de retenciones que va a las arcas del gobierno. Desde que empezó el conflicto cayó 3,75%. En total, el Central lleva vendidos u$s 2.000 millones. Una gran parte de esa cifra se fugó al exterior a través de las operaciones de «contado con liquidación». El dólar para hacer este movimiento ayer bajó a $ 3,18 y el BODEN 2012, el bono más usado para mandar dólares afuera, movió $ 290 millones y u$s 25 millones. Una cantidad demasiado elevada en comparación con lo que opera en épocas normales.
Cada día que pasa, el dólar luce más atractivo porque las empresas y público sólo piensan en cubrirse. Ya no hay grandes apuestas de privados al mercado de futuros después de las pérdidas de mayo. Ese territorio lo domina a sus anchas el Banco Central.
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