19 de octubre 2001 - 00:00

Vuelve Cavallo a enfrentarse con Brasil por devaluación

El acuerdo que la Argentina y Brasil firmaron en San Pablo hace ocho días, basado en la aplicación de salvaguardias a los sectores argentinos afectados por la devaluación del real, mostró finalmente su fragilidad. Domingo Cavallo, que había firmado el tratado, se reveló y propuso un sistema de compensaciones y aranceles generales para toda la economía, lo que para Brasil es "inaceptable y absurdo". El canciller Adalberto Rodríguez Giavarini desautorizó a Cavallo y dijo que el acuerdo vigente es el de las salvaguardias. Paradójicamente los industriales, los diputados de todos los bloques y la CGT, aunque pidan la renuncia de Cavallo, en este tema se encolumnaron detrás del ministro en contra del canciller.

Asólo ocho días de haberse llegado a un acuerdo entre la Argentina y Brasil para aplicar salvaguardias a favor de los productos locales, estalló una nueva interna dentro del gobierno de Fernando de la Rúa que podría estancar definitivamente la alternativa de poner en práctica esa propuesta.

Domingo Cavallo presentó una contrapropuesta que elimina la posibilidad de aplicar las salvaguardias y vuelve sobre la necesidad de un plan de aranceles y reintegros que opere cuando Brasil devalúe el real.
Así, el ministro de Economía se encolumnó junto a la Unión Industrial Argentina (UIA) (ver nota aparte), que presentó ayer su propio plan, similar al del Ministerio de Economía. Sin embargo, la medida fue ratificada por el propio ministro de Relaciones Exteriores, Adalberto Rodríguez Giavarini, que desconoció la decisión de Cavallo y ratificó ante los principales empresarios brasileños que operan en el país que la única medida aceptada oficialmente es la que se firmó en San Pablo el martes 9 de octubre y que únicamente atiende la posibilidad de aplicar salvaguardias cuando efectivamente los dos países determinen que un rubro se vio afectado por la devaluación del real.

Domingo Cavallo meditó la decisión de separarse de Rodríguez Giavarini el mismo martes a la tarde en la soledad de su habitación del hotel Transamérica, donde pasó la noche. Horas antes había negociado codo a codo con Giavarini contra los ministros brasileños de Industria, Relaciones Exteriores y Hacienda, Sergio Amaral, Celso Lafer y Pedro Malan.

Alternativa

Su posición irreductible era aplicar una banda cambiaria y aranceles compensatorios cada vez que se devalúe el real. Cavallo perdió, y la posición compartida entre Giavarini y los brasileños fue la triunfante. Se acordó la alternativa de recurrir a los libros de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que recomiendan salvaguardias para los sectores perjudicados por una medida económica puntual. Esto quiere decir que no habría alguna medida general para la economía, sino que se estudiarían los daños producidos caso por caso, sector por sector, para comprobar que la caída del real contra el dólar provocó una invasión de productos brasileños. Allí se aplicarían cupos o aranceles diferenciados.

Cavallo, con visible mal gesto, firmó el acuerdo y fue el elegido por los cinco ministros para que lo presente ante la prensa. A las 17.00 todos, argentinos y brasileños, habían abandonado el Transamérica, menos Cavallo. Consultó a empresarios amigos sobre la medida y se convenció de que había cometido un error. Sin embargo, eligió la prudencia momentánea y esperó hasta después de las elecciones del domingo pasado para rebelarse. Finalmente lo hizo el martes, cuando volvió sobre sus pasos originales, tomó la propuesta que ayer presentó la UIA (ver nota aparte) y la envió a Brasil como oficial desestimando lo que había firmado el martes anterior. Ahora Cavallo propuso un mecanismo de bandas cambiarias que al llegar el real a un límite predeterminado (no figura en la propuesta) la Argentina estaría autorizada por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso para aplicar aranceles para toda la economía o en su defecto Brasil debería compensar por la devaluación.

Luego de la sorpresa inicial, en Brasil directamente se descartó la idea, que por otro lado ni siquiera fue analizada. Por prudencia no hubo hasta ayer protestas oficiales. Como para dejar en claro que se trata de una provocación contra Giavarini, Cavallo eligió para enviar la contrapropuesta las vías diplomáticas que habitualmente utiliza la Cancillería. Esto es un documento entregado a la Embajada de Brasil en la Argentina.

Adalberto Rodríguez Giavarini contestó ayer a Cavallo.
Eligió un desayuno de trabajo en el Hotel Intercontinental citado con los principales representantes de las empresas del país vecino radicadas en la Argentina a través del Grupo Brasil, que dirige Eloi Rodríguez de Almeida. El canciller directamente dijo que cualquier idea de dar marcha atrás con el proceso de integración es una «locura», que el Mercosur es «una política de Estado» que responde a «valores absolutamente estratégicos y superiores», ante la presencia del ex secretario de Relaciones Económicas Internacionales Jorge Campbell, el ex embajador en EE.UU. Diego Guelar, la diputada aliancista Beatriz Nofal y el embajador brasileño Sebastiao Do Rego Barros, que no entendía muy bien cuál era la verdadera política argentina.

Inmediatamente después, y sin mencionar a Cavallo y la propuesta que «oficialmente» había enviado el ministro de Economía el miércoles, explicó que la única alternativa que están estudiando la Argentina y Brasil es «la creación de un mecanismo bilateral y temporario de salvaguardia inspirado en las reglas de la OMC», que además estará definido antes del viernes de la próxima semana. Dijo además que este acuerdo es «esencial y significativo».

Fernando de la Rúa ayer se refirió a la situación del Mercosur, pero sin jugarse por ninguno de sus dos ministros. Afirmó simplemente que el bloque «no puede dar marcha atrás» y que afirmar lo contrario sería «una locura».

Igualmente, desde Brasil ya están preparados para embestir contra la alternativa de las salvaguardias.

Según un informe preparado por el Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño que dirige Celso Lafer, más específicamente por la embajada del país vecino en Buenos Aires, al que tuvo acceso en exclusiva este diario, «la desvalorización del real no influye en el comercio bilateral»
, con lo cual no habría existido ni invasión de productos brasileños ni daño a la industria local. En otras palabras, aunque se llegue a algún tipo de acuerdo en la forma de aplicar las salvaguardias entre los dos países sobre el marco de lo que permite la Organización Mundial de Comercio (OMC), la aplicación efectiva en algún sector será discutida al máximo y será muy difícil que se concrete en el corto plazo. Aparentemente, y según la embajada brasileña, los datos a favor de la posición del país vecino serían, como mínimo, difíciles de contrarrestar por su pares argentinos.

El informe concluye que
«el comercio Brasil-Argentina no es influido por la desvalorización del real, sino por las variaciones del PBI en los dos países». El estudio insiste en que las estadísticas que se toman desde enero del '99 (fecha en que comenzó la pérdida de valor del real frente al dólar) y junio de 2001, «en los 30 meses considerados la desvalorización nominal de 90,69% y real de 38,18% de la moneda brasileña (corregido por inflación) no impidieron el mantenimiento, por la Argentina, de saldos comerciales interrumpidos y crecientes con Brasil».

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