Hace 82 años, Marcos Meischenguiser fundó una fábrica de impermeables a la que llamó Casa Perramus. Varias aperturas a la importación, crisis económicas e invasiones de prendas extranjeras más tarde, su nieto Diego relanza la marca que en algún momento no demasiado lejano en el tiempo fue el «genérico» de las prendas antilluvia. «En principio, tenemos planeado invertir un millón de pesos entre la renovación de nuestra casa central y la apertura de otros dos locales en los próximos doce meses», dijo el joven empresario a este diario. El plan de expansión prevé también abrir otros dos locales en 2007. Esos locales propios se sumarán, claro, a las más de 120 bocas « multimarca» que comercializan sus productos en todo el país. «En 2004 facturamos $ 5 millones, lo que fue el mejor año de la historia de la marca. Este año, en unidades, proyectamos vender 20% más que el año pasado», agrega Meischenguiser. Además, dice, «ya estamos exportando a Chile, Brasil y Uruguay. Y si bien esas ventas no son un porcentaje alto de nuestra facturación, lo importante es que estamos vendiendo artículos con nuestra marca, lo que es muy positivo para nosotros».
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