30 de agosto 2002 - 00:00

Vuelve a ponerse de moda la compraventa de facturas apócrifas

Las ventas en negro y la necesidad de bajar costos reinstalaron entre las empresas, especialmente en las PyMEs, el viejo negocio de la compraventa de facturas para no pagar impuestos. Dada la crisis actual, la operatoria se encuentra en su punto de máximo auge y tecnificación, reconocido por la misma Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Por eso, antes de fin de año se instalará un sistema informático para acelerar la detección y penalización de usuarios y proveedores apócrifos.

Las facturas ilegítimas son hoy casi indetectables y superan las pruebas de autenticidad en la página Web de la AFIP. Funciona así: las empresas contactan proveedores ficticios y simulan operaciones para conseguir crédito fiscal y ahorrarse parte del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Se está cobrando 5% del importe neto de cada documento vendido, que se puede pagar tanto en efectivo, como con bonos provinciales o cheques
. Quien recibe las facturas, lo hace en concepto de haber comprado un bien o servicio que nunca adquiere, y en realidad busca evitar el pago de 21% de IVA más Ganancias. « Una empresa necesita $ 21.000 de IVA, entonces se le entregan facturas por $ 100.000. Se le cobra $ 5.000, por los documentos y la firma se ahorra $ 16.000», ejemplificó en chateo con Ambito Financiero, un proveedor del negocio contactado a través de Internet.

Se puede incluso contactar a vendedores monotributistas para comprar facturas de menor importe. Están cobrando alrededor de $ 15, cualquiera sea el monto del documento solicitado. Así, en una factura de $ 3.000, el comprador puede evadir ganancias por $ 1.050, pagando sólo 0,5 por ciento al vendedor.

Una vez obtenido el crédito fiscal por la compra a una empresa o monotributista, el comprador visita la página de la AFIP (www.afip.gov.ar) antes mencionada e ingresa el CAI de cada factura recibida, que es el código que figura en su parte inferior y que da regis-tro de su impresión.

• Características

Gracias al avance y organización de estos fabricantes de facturas, en general la corroboración es superada con éxito porque los CAI son originales. Después de la verificación, queda terminada la operación para los evasores y es tarea de la AFIP detectarlos.

«Las características de los proveedores apócrifos son siempre las mismas», indicó una fuente de la AFIP a este diario. Entre ellas se destaca que prestan servicios varios, no es posible localizarlos, no presentan declaración jurada del Impuesto a las Ganancias, en sus declaraciones de IVA aparecen en igual relación de débito y crédito fiscal, no tienen empleados ni poseen la capacidad operativa para prestar los servicios facturados. « La mayoría se trata de empresas armadas para vender facturas. Las idean profesionales (contadores, abogados, escribanos), que tienen en su cartera 20-30 empresas distintas, dedicadas a rubros diferentes», indicó otro proveedor contactado.

Según la fuente de la AFIP, «desde 2000 la venta de facturas fue creciendo
y en este momento por la crisis está en auge. Hay evasión de este tipo en todo el país. Hay grupos que generan 100 empresas distintas y hubo un caso de un escribano que creó 15 mil empresas. Es gracioso porque facturan ventas de mayonesa y tornillos al mismo tiempo».

• Aprendizaje

Hace unos años, los vendedores caían en trampas comunes y tenían errores meramente burdos tanto en la confección como en toda la operación de venta. Ahora no sólo superan la prueba de los CAI sino que aprendieron a hacer las retenciones correspondientes para no gene-rar sospechas, y alquilan inmuebles para sor-tear las inspecciones.

¿Cuáles son entonces los riesgos de comprar o vender facturas? «Cambiamos la metodología para desbaratar a los grupos que trabajan con facturas porque si se tiene que detectar uno por uno, no alcanzarían los 18 mil empleados de la AFIP», indicó la fuente consultada. «
Pero, ahora cuando se detecta uno, caen todos como por efecto dominó porque son redes», agregó. Como ejemplo, la fuente relató que fue recientemente desbaratado un grupo que realizó maniobras de facturación apócrifa por $ 4.800.000 desde enero de 1999 hasta enero de este año. En la investigación fueron observados un total de 76 proveedores, una empresa usuaria y un grupo económico compuesto por más de 10 firmas de las cuales dos eran usuarias también. Se concluyó que los contadores del grupo económico y la empresa serían partícipes de una defraudación al Estado por un monto de $ 2.200.000. La Justicia ahora trabaja en este caso y fueron realizados 23 allanamientos.

«Operar con facturas apócrifas se considera evasión agravada», dijo la fuente de la AFIP. Si por $ 10.000 se pagaron $ 500 y se es descubierto, se deberá pagar 21% evadido, 35% por Impuesto a las Ganancias y
una multa por fraude que es 4 veces el impuesto evadido (56% x 4, o bien, 224%). En el caso de los $ 10.000, se deberá pagar entonces $ 22.400 más los $ 5.000 que se pagaron al proveedor por la factura, y en total serán $ 27.400. Si sobrepasa los $ 100 mil evadidos en un año y en un impuesto se efectúa una denuncia penal que incluye hasta 9 años de prisión.

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