Diálogos de Wall Street

Economía

A Wall Street no le importa lo que pase con Google, pero muere por una dosis de estímulo fiscal ya. Conversamos con Gordon Gekko.

Periodista: Wall Street resiste a todo, mientras no le corten la esperanza de más estímulo. De nuevo, está pendiente del toma y daca del gobierno con la oposición por el bendito paquete fiscal extra.

Gordon Gekko: Llevamos más de tres meses negociando.

P.: Pero ahora Nancy Pelosi, la presidenta demócrata de la cámara de representantes, dice que hubo progresos como para ser optimista.

G.G.: El presidente Trump está desesperado. De ahí su optimismo...

P.: Supongo que también por la ventaja que dan las encuestas.

G.G.: La urgencia del presidente confirma lo que sugieren las encuestas. No se olvide que él llegó a dar por concluidas las negociaciones, y de forma tajante. Si tuvo que retomarlas, y quiere cerrarlas sí o sí con un acuerdo lo antes posible, es por lo mismo.

P.: Decía que Wall Street aguanta todo porque el Departamento de Justicia le acaba de iniciar una causa antimonopolio a Google, y nadie presta atención. Todos quieren saber si Pelosi y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, se pusieron de acuerdo. ¿No es más importante la suerte de las compañías tecnológicas líderes, que son la punta de lanza del rally en la Bolsa?

G.G.: Alphabet, la acción de Google, está 2% arriba.

P.: Como si nada. ¿El Departamento de Justicia ladra pero no muerde? ¿No podría llegar a impulsar una escisión de la firma para remediar su posición dominante?

G.G.: En principio, no señala qué soluciones adoptar. Aunque, un subcomité de la cámara baja, a principio de mes, listó una serie de medidas que van desde la sanción de nuevas leyes antitrust, la partición de las Big Tech y la restricción de su capacidad de hacer mega-adquisiciones.

P.: Nada que parezca alentador. Y no es un sayo que le quepa sólo a Google.

G.G.: Nos espera una disputa de muchos años.

P.: Con un final cantado. A juzgar por la historia. Standard Oil, AT&T…

G.G.: La historia es larga. Y en su tramo más reciente, cuando se sentó en el banquillo a Microsoft, no avanzó en esa dirección. Es curioso, además, la demanda contra Google no hace hincapié en la privacidad de la data, un cuestionamiento que sí es cantado.

P.: El Nasdaq sube. Debe tener razón usted...

G.G.: Caería si el optimismo que vendió Pelosi se evapora.

P.: Me quiere decir que la Bolsa está mirando otro canal.

G.G.: Y que denota un fondo bastante entonado. Ya no le asusta un triunfo de Biden y tiene menos resquemores con respecto a lo escabroso que puede ser el escrutinio de la votación. Es un trade off: lo bueno de verlo despegar a Biden es que le quita argumentos a la intención que pudiera tener Trump de embarrar la cancha el día después.

P.: Aun así está pendiente del paquete de refuerzo fiscal. A ratos luce como un adicto con síndrome de abstinencia.

G.G.: Eso parece. Pero la droga que tanto pide se le cortó a fines de julio.

P.: Sí. Y también la reclama la Fed. Charlie Evans, titular de la Fed de Chicago, advirtió que la economía puede caer en punto muerto si se le niega un aventón.

G.G.: No deja de ser cierto. No sabemos cuánto combustible conserva en el tanque y lo que la Fed pide es que el Congreso facilite una recarga fiscal, preventiva y en función de la persistencia del covid-19.

P.: ¿Cree que Pelosi es sincera cuando dice que puede haber un acuerdo?

G.G.:¿Por qué la oposición habría de ayudarlo a Trump?

P.: Una definición simple y efectiva. Explica lo que vimos hasta ahora.

G.G.: Hay que entender que nadie quiere aparecer ante el votante como indiferente a sus penurias. Todos están “preocupados” por ellas. Todos quieren acordar pero la contraparte no es seria. Así se pasó el tiempo.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Temas

Dejá tu comentario