La suba incesante que viene registrando el euro frente al dólar dio pie a los siguientes interrogantes: ¿y si Domingo Cavallo hubiera tenido razón con la convertibilidad ampliada? ¿y si no hubiera hecho falta la traumática devaluación y posterior pesificación asimétrica? La salida de la convertibilidad se realizó justo en el momento que el dólar comenzaba a perder valor frente a todas las monedas del mundo, el euro principalmente.
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La tendencia del mercado mundial de monedas fue bien vista por Domingo Cavallo apenas asumió. ¿Qué proponía el entonces ministro de Economía? Sencillamente que cada peso en circulación tuviera 50% de respaldo en dólares y otro 50% en euros. Como anticipaba que la moneda norteamericana -y por ende el pesos- e iba a devaluar contra el euro, quería sacrificar 50% de lo que sería la mejora de la competitividad con la moneda europea, para trasladarla a la paridad del peso con el dólar. Por ejemplo, si hoy estuviera vigente la convertibilidad ampliada, con el euro cotizando a u$s 1,18 (precio de cierre ayer), en la Argentina un dólar equivaldría a 1,09 de peso.
Esta modificación de la paridad con el dólar, hubiera podido ser absorbida por los tenedores de créditos en la moneda norteamericana y lo mismo para los contratos efectuados en el sector privado (tarifas incluidas). Pero la realidad es que el anuncio de la convertibilidad ampliada fue un bumerán para Cavallo. En lugar de generar confianza ya que la Argentina iba a ganar competitividad, despertó alarma y temor en inversores y público por lo que fue interpretado como el principio de una fuerte devaluación. Luego, el fracaso del plan de déficit cero de Cavallo y la corrida bancaria con el posterior «corralito» hicieron el resto.
• Superpeso
La preocupación existente sobre la economía argentina estaba basada en que, al estar «1 a 1», el «superdólar» existente en los mercados mundiales derivaba en un «superpeso» que restaba competitividad al país. Más cuando los principales ingresos por exportaciones, son commodities con cotización en la moneda norteamericana. Con la ampliación de la convertibilidad, se ganaba competitivdad en el área dólar, cediendo 50% de la devaluación de la moneda norteamericana (y el peso) frente al euro.
Desde fines de diciembre pasado, el peso se hubiera devaluado 25% frente al euro, la zona económica que hoy adquiere 21,2% del total de las exportaciones locales. La situación con Brasil es diferente: al tener el país vecino un tipo de cambio flotante con pequeñas correcciones de la paridad del real, solucionaba sus problemas. Pero ahí entra en consideración otro factor que estaba en la mente de Cavallo: tampoco hubiera durado mucho tiempo la convertibilidad ampliada ya que -confirmando el temor de inversores y público- era el primer paso de salida de la caja de conversión.
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