9 de mayo 2005 - 00:00

Ya negocian en Washington con el Fondo (G-7 resiste acuerdo)

Una misión argentina viaja hoy a Washington para apurar el acuerdo con el FMI. Es importante, porque se trata de una de las incertidumbres -y amenazas, si fracasan las conversaciones- que existen hoy sobre la economía argentina. El gobierno cuenta con recursos sólo hasta agosto para seguir pagando los vencimientos con el organismo. Después, deberán empezar a utilizarse reservas internacionales del Banco Central. Igualmente, no sería de extrañar que en julio rija un nuevo acuerdo.

Ya negocian en Washington con el Fondo (G-7 resiste acuerdo)
El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, juntocon Leonardo Madcur y Sebastián Palla, viaja hoy por la noche a Washington para avanzar en la firma de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario. Se mantiene la resistencia dentro de países del Grupo de los Siete a firmar un programa, puntualmente de Italia y Japón, en tanto que Francia y Alemania mantienen cierta neutralidad.

Estados Unidos, Inglaterra (dio un giro en su posición días atrás) y Canadá son más proclives a un rápido entendimiento. Cada semana, por videoconferencia, los viceministros de Finanzas de cada país del G-7 dedican dos horas a tratar los temas del Fondo Monetario. Obviamente, el caso argentino es el más seguido de cerca en esas conversaciones. Pero lo concreto es que la particular forma en que se desarrollan las negociaciones es lo que está retrasando el cierre del acuerdo. De esta manera están planteadas las conversaciones, que aun así podrían concluirse en los primeros días de julio:

• A partir de la crisis argentina de 2001, todo cambió dentro del FMI. Antes Michel Camdessus o Jacques de Larosière -los ex N°1 del FMI- resolvían directamente sobre los acuerdos y desembolsos a países. Luego informaban al Grupo de los Siete. Con la devaluación y el default argentino, la discusión se está dando en ese nivel superior directamente (los países del G-7) con la consecuente pérdida de poder de Köhler y ahora Rato. El G-7 no delega más.

• Ahora semanalmente hay videoconferencias de los N°2 de Finanzas de cada país del G-7. Un clásico de Italia: plantea los 420.000 bonistas afectados por el default y la alta quita de la oferta argentina. En conversaciones posteriores de Lavagna y Nielsen con funcionarios del resto de los países del G-7 intentan convencer que la Argentina lanzó la oferta (al igual que en EE.UU. bajó la regla 144 A de la SEC) a grandes inversores.

Y que después fueron los bancos italianos los que « endosaron» los papeles a los pequeños ahorristas. Los recientes fallos de la Justicia de Italia contra las entidades financieras y las demandas de bonistas a Nicola Stock por haberlos hecho rechazar la oferta ayudaron al equipo económico a descomprimir un poco la presión del gobierno de Silvio Berlusconi dentro de esas videoconferencias.

• No sólo se añoran los tiempos de Camdessus con «acuerdos exprés» sino los de los secretarios del Tesoro de EE.UU., los demócratas Robert Rubin y Larry Summers. El gobierno norteamericano pese a su posición favorable a la Argentina, no interviene activamente en la negociación. Tampoco en las mencionadas videoconferencias.

• Un tema adicional que los funcionarios del Ministerio de Economía sacan a relucir en las asambleas del FMI. ¿Por qué, por ejemplo, Italia y en verdad todo Europa tienen tanto poder de decisión en el organismo? En realidad los porcentajes y votos que cada país miembro tienen dentro del Fondo están en función de los aportes y lo que eran las economías en los años que siguieron a la creación en Bretton Woods de los organismos internacionales en julio de 1944. ¿Por qué tienen más poder los países europeos que China? Claro que la Argentina también tiene su porcentaje de votos inflado dentro del FMI por la caída que tuvo su economía desde 1956 cuando ingresó al organismo.

• Así básicamente las tarifas de las privatizadas y una solución total por el default son los temas dominantes en las videoconferencias del G-7.

• El staff del Fondo Monetario paralelamente agrega temas de preocupación como la amenaza a la economía de una crisis energética, y los requisitos de superávit primario para los próximos años. Por lo menos hay un acuerdo en reducir la deuda argentina con el organismo. Los funcionarios argentinos mostrarán que en mayo el país se endeudó por $ 1.077 millones pero que cancela préstamos por 3.383 millones de pesos. Los números oficiales prevén que en todo 2005 (si se firma un acuerdo con el FMI en junio que renueva sus vencimientos desde entonces) se cancelarán $ 30.000 millones de deuda vieja frene a emisión de nuevos títulos por $ 9.600 millones.

• Los funcionarios argentinos mostrarán esta semana el programa financiero de 2005. La reciente licitación de BODEN 2014 a tasas de mercado (2 puntos básicos por encima de la de los BOGAR) dará referencia del mismo.

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