El kirchnerismo empezó a mostrar ayer algunas de las fisuras internas que tiene en torno al proyecto de Presupuesto nacional 2009. Mientras en Diputados Agustín Rossi afirmó no sólo que cuenta con los votos necesarios para aprobarlo, sino también que con la crisis financiera el cálculo de recursos se volvió aún más realista. El entusiasmo oficial no tuvo el mismo eco en el Senado, cámara en la que aparecieron de nuevo los problemas para el gobierno. La justicialista salteña Sonia Escudero reclamó que se eliminen los superpoderes otorgados al gobierno, una posición que también tomará su comprovinciano Juan Carlos Romero y con seguridad todo el peronismo disidente.
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El problema es que las disidencias dentro del oficialismo con el Presupuesto no se tratan igual que en otras leyes, como por ejemplo con la votaciónde la Resolución 125, a la que Escudero y Romero se resistieron. «No se puede votar en contra del Presupuesto y seguir en el bloque. El que se opone tiene que irse», decían ayer en la bancadaoficialista de Diputados. Rossi aseguró ayer que las pautas contempladas en el Presupuesto 2009 «son perfectamente alcanzables». Con eso rechazó los planteos de todos los bloques opositoresque reclamaron modificar el proyecto para adecuarlo a la realidad que impone la crisis financiera. A pesar de apoyar el Presupuesto hasta los oficialistas están convencidos que habrá un enfriamiento de la economía que impedirá cumplir con la pauta de recaudación.
«En el contexto internacional actual es más necesario que nunca mantener la fortaleza del modelo», dijo ayer Rossi intentando despejar las dudas sobre un presupuesto que, aunque de por sí viene perdiendo relevancia como ley en los últimos años, esta vez puede quedar definitivamente desdibujado frente a la realidad, «lo peor que podemos hacer es no defender la solidez fiscal que tiene el país».
Respuestas
En el Senado, Escudero pareció responderle: «No debe reiterarse la delegación de facultades al jefe de Gabinete para introducir ampliaciones en los créditos presupuestarios, sin establecer controles sobre las mismas», dijo siguiendo en línea los planteos de la oposición que el próximomiércoles realizará una sesión especial, con seguridad sin quórum, para reclamar por la derogación de los superpoderes y la coparticipación de la totalidad de la recaudación del impuesto al cheque.
Escudero les envió dos notas a los presidentes de las comisiones de Presupuesto y de Hacienda para reclamarles modificaciones en las proyecciones macroeconómicas del Presupuesto: «Deben corregirse de modo que coincidan con el escenario de crecimiento e inflación previstos a la fecha».
Esas palabras fueron las mismas que utilizó el radicalismo, la Coalición Cívica y hasta Claudio Lozano en Diputados el día que el kirchnerismo consiguió aprobar el dictamen.
Los dos salteños fueron partede los ocho oficialistas que votaron en contra de las retenciones móviles, que derivaron en el voto negativo del vicepresidente Julio Cobos.
Pero no fue el único proyecto en que marcaron diferencias: en la votación sobre movilidadjubilatoria, Romero fue el único de ese grupo que volvió a votar en contra de un tema considerado clave por el gobierno. Escudero no votó en esa ocasión porque no asistió a la sesión.
Con el debate del Presupuesto 2009 se inicia el tramo del año más conflictivo para el oficialismo en el Congreso. La ley de Presupuesto 2009 se debatirá el próximo miércoles en una sesión especial, prevista a partir de las 10.30. Una hora antes la oposición insistirá en contra de los superpoderes, sin posibilidad de éxito.
Pero después del tratamiento de la ley, los diputados deberán enfrentar antes de fin de año otra serie de leyes económicas como la prórroga del impuesto de emergencia sobre el precio de los cigarrillos, la renovación del impuesto a la Ganancia Mínima Presunta y del impuesto al cheque. En este último caso la batalla no será fácil: más de la mitad de las provincias del país está en déficit y con su deuda en un proceso de pago casi inviable. Los fondos del impuesto al cheque, que en 70% retiene la Nación, vienen siendo reclamados por los gobernadores desde hace años y ahora frente a una crisis financiera que puede golpearles también sus finanzas muchos diputados no estarán dispuestos a ceder.
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