20 de diciembre 2011 - 00:00

2011 se deja morir

2011 se deja morir
Una de las últimas ruedas del ejercicio, y las cosas no están para desaprovecharlas de acuerdo con los saldos, mostró en el concierto global la peor de las actitudes -para una persona, o para un mercado-, la de dar la imagen de «entregado», un dejarse morir sin siquiera sacar un arresto de descontar pérdidas. El marco de esto vino de la mano de una atmósfera de decepción -así lo apuntaban los cables- frente a un fin de semana que nada había producido, como novedad mejoradora de la incertidumbre reinante. Que, en verdad, es certidumbre íntima de que nada que se haga variará en su fondo el estado de economías afectadas hasta los huesos.

Por todo esto, el lunes se deslizó suave pero negativo, en el orden del medio por ciento entre los europeos, ligeramente aumentado con la baja del Dow y su 0,8%.

En nuestra región fue copiado el signo, pero aumentado en sus efectos y con el Bovespa decayendo el 1,4%.

El Merval se acopló a la misma franja, terminando con un descenso del 1,35% en su nómina líder y apenas pisando la frontera de los 2.400 en su cierre, que en el mínimo del día había tocado 2.391 unidades.

Diferencias que reflejaron el plano inclinado, con solamente 14 alzas contra 32 bajas. Apenas un puñado de plazas líderes esquivaron la baja, Molinos, PESA y Comercial, mientras cayó 3,5% el título principal (Grupo Galicia).

De todos modos, la mezcla negativa se ve coronada por el dato esencial y el más sufrido del día. Volumen de efectivo en solamente $ 25 millones, convirtiendo todo en un lento peregrinar por el desierto de precios y órdenes, llegando al cierre de 2011, es como el final de una agonía. La Bolsa, ausente.

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