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27-O: los presidenciables del PJ que forcejean por el podio 2015
• Competencia simbólica entre gobernadores: Scioli, Urribarri, Capitanich, Urtubey y De la Sota.
Jorge Capitanich, Daniel Scioli, Sergio Urribarri, José M. de la Sota, Juan M. Urtubey
Los tres, peronistas y gobernadores, están enlazados a varias analogías: fantasean con meterse en la grilla presidencial de 2015, asumen la elección como un despegue y, por eso, imprimieron sus apellidos en las boletas para plebiscitar figura y gestión como paso previo a saltar a la ring nacional.
Urtubey repatrió a su hermano Rodolfo, "el Chango", para estamparlo en la cima de la lista de senadores. Urribarri y Capitanich encontraron un atajo al mandato de Cristina de Kirchner de no figurar como testimoniales. Lo son sin serlo: se anotaron como candidatos a senadores suplentes y aparecen -con foto- en las boletas de FpV-PJ de sus provincias, un recurso que los exime del costo de renunciar al cargo.
Axioma intermedio
El trío aparece hermanado por un axioma que cruza cada elección intermedia: sin 2013 no hay 2015. Un traspié en sus pagos chicos los fulminaría antes de entrar en la batalla grande. Capitanich, Urtubey y Urribarri comparten el "segundo pelotón" entre los dirigentes visibles del dispositivo PJ porque registran, todavía, altos niveles de desconocimiento.
Es la razón por la cual apuestan a convertir las elecciones de sus provincias en pantallas nacionales, como parte de una estrategia de instalación que Urribarri y Capitanich planean lanzar antes de fin de año pero que tendrá el primer acto en las horas siguientes al 27-O: blandir sus triunfos contundentes cuando muchos otros peronistas y kirchneristas tengan que esconderse detrás de derrotas.
El entrerriano se nutre de Carlos Zannini, portador de las palabras de la Presidente en reposo, su principal don. Urribarri habita dos episodios esenciales del relato épico ultra K: en 2010 fue el correo entre Néstor Kirchner y Julio Grondona en las horas calientes de la negociación del plan Fútbol para Todos con que la Casa Rosada le sacó a TyC la exclusividad sobre las transmisiones de la Primera A. Luego, en 2012, aportó a Miguel Galuccio, de quien es amigo -viajó en secreto a Londres para convencerlo de que viniera a hablar con la Presidente a Olivos-, como CEO de la YPF reestatizada.
Al igual que Urribarri, Capitanich se sueña bendecido por la Presidente como el "candidato K" para 2015. En estas semanas, por ese motivo, los suyos lo notaron contrariado por la reconciliación que Cristina de Kirchner le ofreció a Daniel Scioli, aunque sus amigos en el Gobierno le explican que se trata de una tregua.
Menos apurado está Urtubey, a quien el kirchnerismo le reprocha su vínculo con Sergio Massa, a lo que retruca que el tigrense se equivocó al romper con el peronismo y que su esquema es seguir dentro del PJ.
Galleguismos
Lo mismo piensa José Manuel de la Sota, el cuarto de los gobernadores peronistas que mide en el 27-O su variable nacional. El cordobés proyecta una victoria un poco más holgada que en las PASO, quizá estirando la diferencia sobre el radicalismo a 10 puntos, y con el plus de ver a su archirrival Luis Juez enterrado abajo del 5%,y huérfano de la alianza política con Hermes Binner. De la Sota es un candidato sin candidatura: aparece en los spots y la afichería junto a Juan Schiaretti, su socio, así como Scioli es la sombra del candidato top del FpV bonaerense Martín Insaurralde.
En Córdoba se desliza que "el Gallego" hará un cambio drástico en su gabinete y lanzará un paquete de medidas para, posiblemente en el verano, empezar a caminar fuera de su provincia con el foco en 2015. No oculta como una alternativa participar de una hipotética primaria peronista para definir, por esa vía, al candidato de 2015, idea que encontró en Scioli a su principal promotor y portavoz.
Por ahora, De la Sota aparece más cerca de Scioli que de Massa, aunque, a la vez, mantiene intacta su tirria irreversible con la Casa Rosada. Diez días atrás, Amado Boudou viajó con Zannini a su provincia dos veces en cinco días sin que haya existido, siquiera, el protocolo del aviso previo.
Póker
El póker peronista se completa con Scioli, otro candidato sin candidatura, que registra el curioso fenómeno de haber renacido con una derrota luego de estar a un tranco de hormiga de pactar con quien se convirtió en verdugo del kirchnerismo: Massa.
Scioli se prepara ahora para blindarse en otro derrape electoral, la previsible caída de Insaurralde ante el Frente Renovador de Massa en Buenos Aires, a partir de una doble ecuación. El gobernador, que ya dijo que quiere ser presidente en 2015, opera sobre el concepto de que lo importante en la política es la centralidad, aun cuando ésta se logre con protagonismo del lado de los perdedores. Además, con su regreso al rebaño K, encontró el password para afincarse en el PJ y convertirse en una expectativa de sobrevida para buena parte del kirchnerismo.


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