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A 88 años de un debate histórico por yerba mate
El diputado Lisandro De la Torre protagonizó un debate clave e histórico por la yerba mate que se extendió del 10 al 17 de diciembre de 1924.
Unos 21.000 productores independientes que poseen un total de 194.000 hectáreas y que dan trabajo a 22.000 tareferos (cosechadores especializados), más lo que se genera en trabajo indirecto y en la actividad molinera de la yerba mate, son hoy el resultado, en buena medida, de un debate histórico en el Parlamento argentino del que fue principal figura ese gran tribuno santafesino llamado Lisandro Nicolás De la Torre.
Un debate que se extendió desde el 10 hasta el 17 de diciembre de 1924, cuando ante los reclamos del entonces diputado demócrata progresista debieron concurrir a una interpelación parlamentaria los ministros de Hacienda, Víctor Molina, y de Agricultura y Ganadería, Tomás Le Bretón, para explicar por qué se había adoptado el criterio por el cual se favorecía la importación de yerba mate brasileña y se ponían problemas para la venta en el mercado interno de la yerba mate argentina.
Curiosamente en 2004, ocho décadas después, se produjo un fuerte debate entre autoridades nacionales y productores yerbateros a raíz de la decisión de disminuir el tope de palos incluidos en el molido del 35% al 25% (el promedio entre las diferentes marcas rondaba el 27%) cuando 88 años atrás se pretendió fijarlo en el 15% mientras se disminuyeron en un 30% los aranceles aduaneros para la importación de la yerba mate brasileña cuando poco antes, otro ministro de Hacienda, Rafael Herrera Vegas, había aumentado en un 25% todos los aranceles.
De la Torre, interesado por el primer plantador de yerba mate en la Argentina, rosarino como él, pero instalado en Misiones, Julio U. Martín, viajó a esa provincia, caminó por sus senderos selváticos, recorrió poblado tras poblado, transitó sus ríos, recogió información de decenas de productores y regresó abarrotado de precisiones con las que asombró al Congreso de la Nación al protagonizar lo que algunos consideran el debate más brillante de la historia parlamentaria argentina.
Había pasado más de medio siglo desde que en 1870 en Misiones se comenzara a explotar la yerba silvestre. En 1892, el Estado empezó a controlar la actividad y en 1910 ya el 30% de la producción surgía de bosques cultivados. Los pioneros en esa colonización fueron austríacos en un 44%, brasileños en un 24%, argentinos en un 15%, paraguayos en un 5% y de los más diversos orígenes el 12% restante. Entre ellos, los venezolanos Herrera Vegas, entre quienes el ya mencionado Rafael, poco recordado promotor del industrialismo, precedió a Molina como ministro de Hacienda.
Durante el debate, De la Torre mostró sus dotes de visionario. Se anticipó en décadas a la problemática de la yerba mate, pero también remarcó la necesidad de desarrollar la Hidrovía, desarrolló las cuestiones de los derechos de los consumidores, de las normas de competencia comercial y de la protección del ecosistema; y hasta propuso un plan de obras públicas para toda la región. Un poco más de un año después, la Ley de Colonización obligó a plantar yerba mate entre el 20% y el 50% en Misiones, según el tamaño de los lotes.
En tiempos del debate en el país se consumían 85.000 de toneladas de las cuales 9.000 se producían en el país, 6.000 se importaban de Paraguay y 70.000 de Brasil. El decreto impulsado por Molina y Le Bretón impedía la expansión de la producción nacional y favorecía la importación brasileña, sin palo, la que contaba como lobbysta al cónsul argentino en San Pablo. La victoria parlamentaria del diputado De la Torre hizo que en menos de dos décadas entre Misiones y Corrientes se cubrieran las necesidades del mercado interno.
A 88 años de entonces, la Argentina es el principal productor de Ilex Paraguarienses, con unas 310.000 toneladas anuales de yerba canchada (obtenida de aproximadamente un millón de toneladas de hojas), procesada en 60 establecimientos, de la que se exporta un 12%, mientras que el consumo interno per cápita es de unos 6,6 kilogramos anuales. Entre la Argentina, Brasil y Paraguay, y en cantidades ínfimas en Bolivia y en Uruguay, los bosques de yerbatales llegan al medio millón de hectáreas.
Aunque en los últimos tiempos hubo algunos retrocesos, la Argentina llegó a exportar en 2002 un total de 38.200 toneladas por un valor de 19,1 millones de dólares, cuyos destinos fueron Siria, en un 43%, Brasil en un 29%, Uruguay en un 11%, Chile en un 9% y otros países en un 8%. A ocho décadas largas de aquella batalla de De la Torre, el país pasó de ser un gran importador al principal exportador, incluso hacia el propio Brasil, cuya yerba de bosques naturales tiene una calidad inferior a la de los bosques cultivados argentinos.
(*) Profesor en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego.


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