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A las vides hay que hacerles la carta natal
Alejandro Bianchi y Juan José Sánchez March comenzaron en 2006 a aplicar la biodinamia. El método se extiende más allá de las vides de Finca Dinamia e incluyen una botella ecológica con vidrio de menor espesor y sin etiqueta de papel. El logo de Buenalma está serigrafiado con tintura al agua.
Unas 9.000 botellas de Malbec y 3.000 de Malbec Rosé conforman el producto que está saliendo al mercado en estos días o un precio sugerido de $ 75. Se trata de vinos sin componentes químicos que, más allá de su sabor -«frutal, no agresivo, vibrante»-, generan un gran atractivo a partir de la historia que tienen detrás, en la cual nada parece librado al azar. En las 25 hectáreas de Finca Dinamia, en San Rafael, Mendoza, los modos de hacer, desde la plantación de la vid, hasta la fabricación de la botella, están meticulosamente regidos por un orden que depende de los ciclos del calendario lunar y astronómico.
«La palabra esotérico no es mala, sino que está ligada con la espiritualidad. Nosotros nos basamos en una teoría. Incluso los incas y los mayas utilizaron el calendario lunar para producir», explica Bianchi, que se autodefine como un «marketinero (área en la que se desempeñó muchos años en la bodega de su familia) que tuvo que aprender mucho para entrar en el mundo de lo orgánico y lo biodinámico».
Para llegar hasta las primeras botellas de Buenalma, Bianchi realizó un largo recorrido. En 2000 compró 29 hectáreas en San Rafael, de las cuales actualmente se trabajan 25 como Finca Dinamia. «La tierra era un alfalfar, negra, con mucha materia orgánica», explica. Un año después comenzó la certificación orgánica (a cargo de Argencert), que actualmente es del 100%. De allí en adelante se fueron agregando de a 5 hectáreas de Malbec por año. La vid que tomó para sacar los barbechos es la de un Malbec de más de 70 años que tiene genética del Malbec cot, el más antiguo de esta variedad, llegado de Francia.
En el camino Bianchi tuvo su bautismo para ingresar a la biodinámica a través de un curso intensivo en Villa General Belgrano, Córdoba. Allí conoció a su maestro, Diego Vergelín, quien actualmente supervisa la actividad de Finca Dinamia.
El concepto de biodinamia (bio: vida, dinamia: movimiento) es tomar a la tierra como un «organismo vivo», que al igual que plantas, animales y hombre, son influenciados por las «fuerzas cósmicas». «Se trata de la interacción del hombre observando a la naturaleza, aprovechándola, pero siendo generoso. Todo lo que aportes a la tierra en forma genuina, te lo va a devolver con el fruto», resume Bianchi. Y con esta base, desde 2006, con su socio empezaron a hacer pruebas. «Nos empezamos a dar cuenta de qué es lo que hay que tener. Vacas, caballos, ovejas, gallinas. Una conjunción de animales, que generan un ecosistema propio», grafica Sánchez March y que «una de las condiciones de la producción biodinámica es el autoabastecimiento, es de upgrade respecto de lo orgánico», ya que no sólo se trata de no usar químicos, sino de ser completamente sustentables. A este «ecosistema propio» se suma la aplicación del calendario lunar y astronómico. «El ciclo lunar nos guía. Cuando la luna está creciente, se dice que la tierra está exhalando y toda la energía sube a las hojas. Ese es un buen momento para la fertilización para el corte de flores, y cuando está menguante, la inhala y todo se concentra en las raíces. Es el tiempo para abonar, para plantar tubérculos, etc.», explica Bianchi.
Entre las herramientas con que se manejan está un mapa de Sudamérica dado vuelta, con el polo sur arriba, a partir del cual luego se desarrolla una cuadrícula donde figura cada mes del año y los días divididos en aquellos de «Tierra» (ideales para trabajar en el suelo), «Fuego» (cuando la energía, el calor está en los frutos) «Luz y Aire» (potencia natural en las flores). De ese modo se establecen los días hábiles para cultivar, para cosechar, para podar, para cortar flores. «¿Es esotérico?, me dicen. Sí, pero es sustentable y sirve para la producción», aclara Bianchi, que informa: «En Holanda, en el mercado de las flores, que son de difícil conservación, saben que tienen que cortarlas en días de flor, porque duran hasta 2 o 3 veces más».
En Finca Dinamia incluso piensan más allá de la luna. «El calendario astronómico sirve para tener en cuenta la fuerza de las constelaciones sobre la Tierra. Los hombres tenemos nuestra carta natal. De la misma manera, las plantas y los animales también la tienen y hay que tenerla en cuenta», explica Sánchez March. Y así se fabrica una suerte de carta natal del vino, «trabajando sobre la memoria celular de la planta. Sobre la raíz, la hoja y el fruto». Esa es la energía que debe transmitir a quien tome esta bebida elaborada, justamente, entre el Cielo y la Tierra.


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