30 de marzo 2011 - 00:00

A tientas, los K se resignan a una bendición de Cristina

Daniel Filmus
Daniel Filmus
La ruleta K empezó ayer a girar frenéticamente. A 100 días de la elección, y a 50 de la fecha para anotar los candidatos, la galaxia kirchnerista se concentró en rastrear indicios para anticipar a quién bendecirá Cristina de Kirchner como su candidato porteño.

Los pretendientes se mueven a tientas. Hasta ahora, la Presidente se limitó a habilitar apuestas múltiples. Con ese aval arrancó, en diciembre, Amado Boudou. Luego se anotó el ministro Carlos Tomada. De antes, por decantación, venía Daniel Filmus.

El decisión de Mauricio Macri de fijar la elección el 10 de julio acortó los plazos. El movimiento, que parece beneficiar a Gabriela Michetti en el PRO, también favorecería a Filmus. Es un criterio estadístico: en el envión corto, los dos tienen mayor nivel de instalación.

No es, sin embargo, el único factor que contempla la Casa Rosada. En rigor, todavía no decantó la táctica global para la Capital: ¿irá el oficialismo con un solo postulante del Frente para la Victoria a los comicios o se arriesgará con dos o más competidores? A priori, según los guiños encriptados de Olivos, la Presidente derramará sus beneficios sobre una figura, pero la decisión depende de componentes exógenos. Uno es central: en Balcarce 50 no se tachó, todavía, el casillero que muestra a Macri como candidato a reelegir en Capital. Ayer, el jefe del PRO expuso un discurso nacional, apuntó contra el Gobierno, pero deslizó, en ese «speach», un párrafo equívoco y con ramificaciones intrigantes: cuando llamó a conformar una megaunidad para enfrentar, en octubre, al kirchnerismo.

Más tarde, por radio, amplió: habló de una posible fórmula única anti-K y cuando se le preguntó si, para eso, estaría dispuesto a ceder su candidatura, se perdió en confusiones. ¿Tiene la bajada de Ernesto Sanz algo que ver con esa propuesta de Macri?

Así y todo, el porteño definió el calendario de la Ciudad en función de una estrategia nacional. Descarta una victoria el 10 que, especula, lo posicionará para la elección de Santa Fe, el 24 de julio, y que completará con el balotaje porteño una semana después.

Supone, además, que el 7 de agosto votará Córdoba, donde construye un acuerdo. Simple: en 30 días, se eslabonarán los distritos más poderosos y donde el macrismo confía en una performance electoral que lo termine de instalar como la contracara menor rankeada de Cristina de Kirchner.

De rebote, Michetti celebró la fecha. Horacio Rodríguez Larreta empujaba para atrasar el turno con la expectativa de tener más tiempo para remontar una pendiente que lo muestra detrás de la dama. Lo mismo motorizaba Boudou.

Igual, casi testimonial, Tomada. Pero el ministro de Trabajo tiene, en rigor, otro cronograma electoral en la cabeza: se enfoca en fin de año cuando se renueva la jefatura del PJ porteño. Quiere presidirlo.

Ayer, deseosos de augurios, circuló en el kirchnerismo la versión de que Cristina, en 15 días, despejaría las incógnitas. Filmus se abraza a un deseo: que el efecto Catamarca-Chubut induzca a la Presidente a bendecir al candidato que, asegura, mejor mide.

En estos días, alumbrará una encuesta de un clásico consultor ligado al PJ que estuvo contratado por Macri -perdió ese empleo cuando Jaime Durán Barba compró la consola para sondeos telefónicos automáticos- que lo mostrará a Filmus como única vía para una victoria K.

Sin tanto entusiasmo -sostienen que al senador no le alcanza-, en el macrismo revisa datos parecidos. Hasta bromean que rezarán para que el rival sea Boudou.

Este mediodía, el ministro de Economía tendrá una tribuna gremial para empujar su candidatura. En el microestadio de Ferro se mostrará con Hugo Moyano y las 62 Organizaciones de Capital, que conduce Alejandro Amor, en un acto que recordará la movilización que el 30 de marzo de 1982 encabezó Saúl Ubaldini contra el Gobierno militar de entonces.

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