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Abarcaría a 5,5 millones de menores
Ocurre que, si bien la medida fue anunciada como de carácter «universal», no abarcará a aquellos padres cuyos hijos reciben un subsidio similar, a quienes cobran un salario superior al mínimo, vital y móvil, ni a empleados en blanco. En este sentido, Colina subrayó que «resulta complejo, aunque no imposible controlar los ingresos de las personas informales», lo que abre la posibilidad de que cuentapropistas informales con ingresos superiores al salario mínimo, vital y móvil solicitaran el beneficio.
Valorización
De todos modos, el consenso de los analistas valoró positivamente la medida, que de ser efectiva, podría resultar en una reducción importante de la pobreza. Según cálculos de SEL Consultores, el 30 por ciento más pobre de la población recibe solamente una transferencia cada dos hijos a cargo, y el monto de esta asignación llega a poco más de $ 60, mientras que el 10 por ciento más rico cobra hasta $ 343 por hijo.
Esta disparidad se debe a que las políticas de transferencias de ingresos vigentes hasta ayer estaban diseñadas para hogares donde al menos uno de los padres está insertado en el mercado laboral formal. Así, los niños de los hogares más pobres, donde los jefes de hogar son por lo general trabajadores en negro, quedan excluidos de la posibilidad de recibir estas asignaciones.
Los planes sociales dirigidos a las familias pobres no alcanzan para solucionar este problema. De acuerdo con datos de SEL, en los hogares del 30 por ciento de menor ingreso per cápita, sólo el 13 por ciento de los menores a cargo recibe un subsidio monetario, un plan social o una beca de estudio. Las disparidades frente a los beneficios para los hijos de empleados en blanco son muy marcadas: el Plan Familias, por ejemplo, otorga $ 30 por hijo a cargo, mientras la asignación por hijo para asalariados registrados que ganan hasta $ 2.400 es de $ 135, casi el quíntuple.


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