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Abogado del infidente de WikiLeaks pide que no le den “más de 30 años”
Bradley Manning mantuvo la compostura a lo largo de las audiencias. La estrategia de su defensa fue aducir que el soldado padecía un trastorno psíquico por la represión de su identidad sexual.
Bradley Manning se enfrentó con la misma compostura de las últimas seis jornadas de audiencia a los alegatos de su abogado defensor, David Coombs, y del representante de la acusación por parte del Gobierno estadounidense, el metódico y técnico capitán
Ashden Fein.
Coombs criticó la intención de la Fiscalía de «acusar en exceso» a Manning, de 24 años de edad, por «ayuda al enemigo» para que así cumpla una pena de prisión perpetua. Una condena a 30 años sería «más que suficiente», llegó a decir Coombs.
«Hace 30 años Estados Unidos estaba ayudando a Sadam Hussein en un conflicto con Irán; EE.UU. comenzó un conflicto con Rusia en Afganistán. Hace 30 años mi cliente ni siquiera había nacido», aseveró el abogado.
Coombs apeló a que las revelaciones de WikiLeaks no han comprometido grandes secretos de Estado y no han provocado daño. «Los cielos no se cayeron, no se caen, ni se caerán» por las filtraciones. En rigor, los cielos no se cayeron, pero lo cierto es que desde hace poco más de un año, cuando WikiLeaks comenzó la difusión, la diplomacia estadounidense quedó al desnudo, fueron expulsados embajadores, se rompieron gobiernos, se frustraron carreras políticas y se encendieron mechas de protesta social que aún perduran. Muchas relaciones quedaron resentidas al ser conocido un papel poco edificante para Estados Unidos.
La estrategia del abogado de Manning fue atribuirle a su defendido angustia y desorden mental a raíz de la represión de su homosexualidad en las filas del Ejército. En esa línea ayer leyó un texto en el que Manning manifestó su angustia sobre el tema. «No sé qué hacer (...) está afectando a mi carrera, es causa de dolor y confusión y hace que hasta las cosas más básicas me resulten difíciles». La carta fue escrita por el soldado a un superior inmediato, Paul Adkins, a comienzos de 2010, antes de ser detenido en mayo de ese año acusado de filtrar cientos de miles de documentos militares y diplomáticos a WikiLeaks, luego de que un hacker con el que había tenido un diálogo lo delatara. Quedó probado que Adkins no atendió ese aviso ni otros.
«Manning estaba luchando con un desorden de identidad sexual durante su misión» en Irak, dijo Coombs en su alegato final.
Por su parte, la acusación, que desgranó las pruebas que han mostrado desde hace una semana, recordó que Manning era un analista competente, que sabía que al facilitar más de 700.000 documentos clasificados a WikiLeaks el enemigo podría buscar en internet y servirse de ellos, como en el caso de Al Qaeda.
Para la acusación, «existen pruebas abrumadoras» de que Manning recopiló documentos clasificados, los grabó en discos, los pasó a su computadora personal y los filtró «de manera deliberada, indiscriminada y continua» a la red WikiLeaks.
Fein mostró los extractos de chats que supuestamente mantuvieron Manning y Julian Assange, fundador de WikiLeaks, en los que se confirma el envío de documentos.
Manning, que firmó hasta siete acuerdos de confidencialidad antes de ser puesto a cargo de análisis de Inteligencia en Irak, era consciente de la importancia de que la información que filtró, como los más de 250.000 cables diplomáticos, era sensible para la seguridad nacional, indicó Fein.
En una línea más política de la estrategia, el abogado de Manning aseguró que su defendido era un joven idealista que pensaba cambiar el mundo, que «cuando oye a su presidente (Barack Obama) decir que Sí, se puede lo cree» y añadió que la historia lo juzgará como un hombre que quiso revelar acciones injustas al mundo.
Otro aspecto en defensa del soldado son las deficientes condiciones de seguridad de la información diplomática confidencial.
El probable que otro estamento castrense entable un juicio militar contra Manning. Ello dependerá en parte de los fundamentos de la sentencia, para la que hay tiempo hasta el 16 de enero próximo.
A la sala de audiencias de la base de Fort Meade, al noreste de Washington, Jennifer Robinson, abogada de Assange, según esta letrada, la estrategia de la acusación es darle muchos años de condena al soldado para negociar que éste implique a Assange.
Agencias EFE y AFP, y Ámbito Financiero


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