5 de febrero 2019 - 00:01

Otra carta de Francisco a mujeres presas con mensaje antiaborto

LOS GESTOS DE BERGOGLIO CON IMPACTO EN LA POLÍTICA LOCAL - Se dirigió a las reclusas de Ezeiza y pidió "dejar la lógica simplista de dividir entre buenos y malos". Receptores afirman ver nuevo guiño a Milagro Sala.

sello. El escudo papal y el tradicional pedido de rezos de Francisco.
sello. El escudo papal y el tradicional pedido de rezos de Francisco.

El papa Francisco envió otro mensaje a mujeres presas en el que llama a “dejar la lógica simplista de dividir entre buenos y malos” y destaca que “ningún conflicto se resuelve aislando, apartando, descartando personas”. El jefe de la Iglesia Católica las invitó además a “gestar el futuro”. La carta, dirigida a encarceladas en la Unidad 31 para mujeres del penal de Ezeiza, tiene como antecedentes otros gestos del Papa a la población carcelaria en general y a la dirigente social Milagro Sala, en particular, y parece reforzar la tradicional postura de la Iglesia respecto del aborto.

La misiva, a la que tuvo acceso exclusivo este diario, está fechada en el Vaticano el 3 de febrero y fue enviada al Centro Federal de Detención de Mujeres en respuesta a varias cartas que las reclusas le hicieron llegar al Pontífice. El lazo inicial se había dado en mayo de 2016 durante una visita a Francisco de jueces penales. Entre ellos, el camarista de Casación Alejandro Slokar le entregó un crucifijo que las internas de la Unidad 31 le habían hecho llegar.

Tras agradecerles los mensajes previos, Jorge Bergoglio vuelve a mostrarse contemplativo con las mujeres presas: “Jesús nos invita a dejar la lógica simplista de dividir entre buenos y malos para ingresar en otra dinámica, capaz de asumir la fragilidad, nuestros límites y pecados, y así poder salir adelante. Y podemos hacerlo porque la misericordia del Señor nos abraza a todos”, recalca.

A continuación aborda la maternidad en los centros carcelarios y plantea la necesidad de una salvaguarda en lo que puede interpretarse como una ratificación de la postura antiabortista. “Muchas de ustedes son madres y en sus cartas piden por sus hijos. Saben lo que es gestar la vida. Hoy tienen el desafío de gestar el futuro y tienen la capacidad de hacerlo, aun cuando deban luchar contra tantos determinismos. No se dejen cosificar, no son un número. Son personas que gestan esperanza porque quieren parir esperanza. Ustedes están privadas de su libertad, no de su dignidad ni de su esperanza”, destaca el Papa.

Para el religioso, “ningún conflicto se resuelve aislando, apartando, descartando personas” y pidió a las internas no perder de vista “sus vidas, la de sus familias y las de aquellos que también han sufrido a causa de este círculo de violencia”, lo que a su criterio “debe estar en el centro” de las preocupaciones.

“La cárcel no puede ser reducida a un castigo, la sociedad tiene la obligación de procurar su reinserción, no su descarte. La reinserción comienza creando un sistema que podríamos llamar de salud social, es decir, una sociedad que procure que no se enfermen las relaciones en el barrio, en las escuelas, en las plazas, en las calles, en los hogares, en todo ámbito de la vida en común. Y, sobre todo, una sociedad sin excluidos ni marginados”, concluye el Pontífice.

Desde el inicio de su papado Francisco dedicó especial atención a los presos. Hace dos semanas, durante su visita a Panamá, presidió una liturgia penitencial en el Centro de Cumplimiento de Menores Las Garzas de Pacora, ubicado a unos 40 kilómetros de la ciudad capital. Un año antes había visitado el Centro Penitenciario Femenino en Santiago de Chile. Y en marzo último había lavado los pies de doce presos en una cárcel romana. A fin de año, además, había cuestionado “las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias”, en lo que se interpretó como una crítica a la “doctrina Chocobar”.

Quienes estaban al tanto del cruce epistolar con las internas de la Unidad 31 también dijeron interpretar la última misiva como una reafirmación papal de sus gestos hacia Milagro Sala. En febrero de 2016 Francisco le envió a la líder de la agrupación Tupac Amaru, entonces detenida en el penal de Alto Comedero, una carta manuscrita en la que le hizo llegar su “acompañamiento a través de la oración” y le dijo “comprender su dolor”. También le obsequió un rosario bendecido que le entregó a la dirigente jujeña el titular de La Alameda, Gustavo Vera.

Dejá tu comentario