“Tasa, dólar, tasa, dólar”, sin duda el estribillo del verano que, como en todo año electoral, dominará la escena financiera. Para muchos saltó la térmica cambiaria cuando el billete superó los $41. Sin embargo, ese valor es aproximadamente un 19% menor -en términos reales- al del pico de la corrida cambiaria (según estimaciones del Estudio Broda). La evolución del tipo de cambio real muestra claramente que se ubica en torno al promedio histórico 1997-2019 pero por debajo tomando el promedio desde 1980 o 1960 en un 14%. O sea, no da, aún, para alarmarse. Lo cierto es que la apatía de las mesas, denota desgano e incertidumbre, y tras el desliz de MSCI (que generó escozor) todos releen las minutas de la Fed para tener pistas de qué interpretará el mercado. Pero lo que todo el mundo espera es el día “D”, cuando comiencen los inversores a dolarizarse con firmeza, a la espera del resultado electoral. Mientras tanto comienza la usina de rumores, para todos los gustos e intereses. En las mesas los operadores deshojan el intríngulis de cuántos dólares, finalmente, le dejará vender al Tesoro el FMI. Porque cuando arrecien las compras de dólares y el BCRA siga atado de manos, solo vendiendo de hasta u$s150 millones diarios, ni las sobreestimadas divisas de la cosecha podrán saciar el apetito dolarizador. El Gobierno lo sabe y no puede permitirse otra corrida, con su consiguiente impacto inflacionario. El ajuste externo empezó. Las importaciones se derrumban por el tipo de cambio y la recesión (efecto ingreso/riqueza). Al igual las inversiones productivas. La única mejora vendrá por la mejor cosecha (si el clima lo permite) y las mayores exportaciones de energía. De ahí que en el mercado muchos ven a las Leliq como un potencial detonante de una corrida, porque 3/4 partes no son encajes, es decir, son una apuesta al carry. ¿Les pondrán algún corralito bajo la figura de un depósito indisponible como en los 80? Además, está el stock acumulado de plazos fijos desde fines del año pasado, que sigue engrosándose pese a la baja de rendimientos (muchos ven la opción UVA como viable por tres meses, mínimo para colocar). En fin, no hay margen para el error y sí para el daño. Mientras se habla del rudimentario “Plan Picapiedras” para llegar a octubre los datos de enero del BCRA mostraron que el sector privado sigue atesorando dólares: ¡la fuga sumó u$s1.958 millones! (-37% interanual pero +127% mensual). ¡Otra que demanda estacional de turismo! En un banco extranjero cercano al PRO ya se agendaban, en un año se pinta de pocos eventos, el Summit 2019 de AmCham para mediados de mayo que ahondará en los desafíos 2023 - tendrá seguro menuda agenda-.

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