Los precios de la canasta alimentaria sufrieron fuertes vaivenes en agosto. Lo peor pasó por el aumento del aceite de girasol y de mezcla con más del 12%, al igual que la batata. También colaboraron con la inflación de bolsillo la manteca, con una suba del 9,4%, y el vino común, con el 8,5%, y en menor medida, pero no por eso menos relevante, con más del 4% azúcar, dulce de leche y el pollo entero. A contramano operaron el tomate redondo con una baja del 22,5%, la lechuga un 9,7% y detrás la papa, el filet de merluza y la carne picada, con una deflación del 1% promedio.
Con relación a los alimentos consumidos fuera del hogar el aumento de precios fue del 1,4% promedio.
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