31 de diciembre 2008 - 00:00

Acerca de dar respuestas proporcionadas

Familiares, amigos y religiosos asisten ayer al funeral del soldado druso-israelí Lufti Naseredín en Aselia. Resultó muerto por un ataque palestino.
Familiares, amigos y religiosos asisten ayer al funeral del soldado druso-israelí Lufti Naseredín en Aselia. Resultó muerto por un ataque palestino.
Tengamos un debate inútil sobre Gaza y empecemos por hablar de si los bombardeos de Israel son desproporcionados. Para ilustrar la falta de sentido de este tipo de debates vamos a intentar ponernos de acuerdo en qué es proporcionado.
¿Sería mejor que Israel fabricara un millar de misiles enloquecidamente faltos de precisión y luego los disparara en todas las direcciones contra Gaza? Hay posibilidades de que, como Gaza está más densamente poblada que Israel, las víctimas fueran más o menos las mismas que hasta ahora, de manera que aunque el ataque fuera proporcionado las muertes no lo serían.
Indignarse
Aquí no se trata de indignarse. Quizás podríamos intentar mantener un debate que sirva para algo. ¿Van a favorecer las acciones israelíes algún tipo de progreso hacia una solución a largo plazo en Medio Oriente o lo va a entorpecer? Estoy bastante seguro de que, a corto plazo, van a resultar beneficiosas.
Lo que ya no acabo de ver es lo que se logra con ellas a largo plazo. Inflexible como soy sobre la necesidad de combatir la violencia islámica, es difícil no considerar la política de Occidente y de Israel en Gaza, desde la retirada unilateral de Israel en el año 2005, como un error estratégico descomunal.
Primero fue la negativa a tratar con el Gobierno de Hamás elegido en enero de 2006, después el alineamiento con Al Fatah en el enfrentamiento interno que siguió, luego la imposición de un bloqueo de Gaza, lo que equivalía a un castigo colectivo.
La incapacidad de Israel de avanzar en cualquier aspecto sustancial mediante una flexibilización de las condiciones de los palestinos en la Cisjordania bajo control de Al Fatah o mediante el inicio de una política de desmantelamiento de los asentamientos en Cisjordania de cara a un acuerdo ha supuesto que no haya alicientes para los adversarios de Hamás.
El mensaje que se transmitió a los palestinos una y mil veces es que no se deriva ninguna ventaja clara del hecho de ser moderado.
Sin embargo, ¿en razón de qué vamos a hablar de estas cosas cuando podemos sacar a relucir pancartas en las que se equipara a los judíos con los nazis o cuando podemos hablar en plan duro de la defensa de los ciudadanos israelíes? Fue Simon Peres, presidente de Israel, el que aseguró que, en contra de lo que se decía de que no había luz al final del túnel de Oriente Próximo, sí la había. El problema estaba en que no hay túnel.
Poco a poco hay que construir uno. Si nos decidimos a hacerlo, sería aconsejable que los amigos de los palestinos presionaran a Hamás para que no vuelva a lanzar cohetes y que los amigos de Israel le convenzan de que merece la pena llegar a un acuerdo. Lo demás es palabrería.
(*) Columnista de The Times

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