En un clima de fuerte tensión, la gobernadora santacruceña Alicia Kirchner (FpV) permanecía anoche encerrada en la Casa de Gobierno, en Río Gallegos, frente a una protesta que desarrollaba en el exterior un grupo de docentes y de jubilados, en queja por los retrasos salariales y la falta de una actualización de sueldo.
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El episodio se disparó luego de una conferencia de prensa que brindó la mandataria ante medios locales, en la cual advirtió que la provincia " se ha complicado más con la quita de los reembolsos patagónicos y con pagos en enero de créditos para pagar sueldos".
Horas antes, un grupo de maestros nucleados en Adosac ingresó a la sede del banco provincial para exigir el pago en tiempo y forma de los salarios. Los docentes rechazan además la exigua propuesta de suba del 3 por ciento.
En la previa, el Ejecutivo patagónico dictó una conciliación obligatoria, tras el nuevo paro de 120 dìas disparado ayer por el gremio docente y que se cobrará al fin de esta semana 19 días sin clase.
El escenario genera fuerte malestar entre los padres de alumnos afectados por las aulas vacìas, que llevan adelante movilizaciones y elevan su reclamo de una solución al conflicto.
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