Acuña: “Si hay veto a la ley por tarifas habrá paro de la CGT”

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• ADVERTENCIA AL GOBIERNO POR EL AVANCE EN EL CONGRESO DE UNA INICIATIVA DE LA OPOSICIÓN
El triunviro se refirió a la posibilidad sugerida por el Gobierno. En tanto, condicionó su aval al recambio en la central al perfil de la nueva conducción.

Si Mauricio Macri veta una eventual ley sancionada para mitigar el tarifazo "la CGT debe llamar a un paro nacional", aseguró el sindicalista Carlos Acuña, miembro del triunvirato de conducción de la central. El gremialista instó al Gobierno a "convocar a todos los sectores a un diálogo para implementar cambios" a su criterio necesarios para atravesar la crisis económica. En una entrevista con este diario Acuña dijo, además, que apoyará un proceso de recambio de autoridades en la principal organización gremial sólo "si es para defender a los trabajadores" en referencia al enfrentamiento que su sector interno tiene con los "gordos" y los "independientes" de los gremios mayoritarios.

"Propuse abiertamente un paro nacional. Creo que si no tenemos respuestas a nuestros reclamos y si el Gobierno ignora una ley del Congreso tenemos que ir directamente a un paro", sostuvo Acuña sobre su intervención el jueves pasado en la reunión del Consejo Directivo de la CGT. En esa ocasión el planteo de avanzar hacia una huelga nacional contó con la adhesión de los dirigentes alineados con Hugo Moyano, además de sus propios aliados que responden a Luis Barrionuevo.

Acuña forma parte del trío de líderes de central obrera en representación del sector que lidera Barrionuevo. Aunque todavía se repone de una reciente operación cardíaca y es el miembro con perfil más bajo de los tres, sus escasas actividades en las últimas semanas alcanzaron para desatar tempestades en el sindicalismo y la política.

En la CGT dio la primera señal de confrontación con los "gordos" de los grandes gremios de servicios y los "independientes" cercanos al Ejecutivo al afirmar, hace un mes, que no estaba dispuesto a renunciar a su cargo para facilitar un recambio a favor de los sectores mayoritarios. Esa postura, pergeñada por Barrionuevo, terminó por encastrar con la estrategia que adoptó días después Moyano al dar marcha atrás con la salida de Camioneros del Consejo Directivo de la central y comunicar que disputaría el control en un eventual congreso de renovación de autoridades.

Casi en simultáneo con ese proceso Acuña puso su firma en la demanda judicial que terminó con la intervención del Partido Justicialista ordenada por la jueza federal competencia electoral María Servini. Otra vez, la autoría ideológica a cargo de quien fue nombrado por la jueza como interventor, el gastronómico Barrionuevo. Su espacio, antes referenciado en la denominada "CGT Azul y Blanca" pasó así de un lugar marginal en la interna gremial y casi inexistente en la del PJ a tener un rol preponderante en ambas.

Acuña, líder del gremio de empleados de estaciones de servicio, ratificó en diálogo con este diario el tono hostil hacia la administración de Mauricio Macri que utilizó el jueves en el Consejo Directivo: "hay una mayoría que quiere salir a confrontar. Si el Gobierno rechaza una ley sobre tarifas estará desconociendo un poder del Estado. Si hay veto tendrá que haber un paro. Hubo compañeros que propusieron mantener la prudencia para que los funcionarios hagan lo que tengan que hacer y si no, nosotros sabremos cómo actuar", amplió.

"El Gobierno debe llamarnos a una mesa de diálogo y buscar soluciones a los problemas. Mientras intenten hacerlo nosotros vamos a colaborar pero tiene que haber respuestas tanto en el tema de las tarifas como en la reforma laboral, que nosotros rechazamos" sostuvo el dirigente, quien indicó que en caso de no dar fruto la gestión "habrá que llamar a un Comité Central Confederal para convocar a un paro".

Acuña también brindó definiciones sobre el proceso de recambio iniciado en la CGT que, según la planificación, debería culminar en un Congreso de elección de nuevas autoridades por ahora planteado para el 22 de agosto. Aunque el mes pasado encabezó la maniobra que frenó al menos momentáneamente la avanzada de los "gordos" y los "independientes" aclaró que su posición todavía es "de apoyo a la unidad". Pero puso condiciones: "tenemos que preguntarnos para qué normalizar la CGT. Si es para defender a los trabajadores, confrontando con las políticas que quiere implementar el Gobierno, o para acompañar esas políticas".

Entre tanto, el triunviro confirmó que la central "va a acompañar todas las protestas" planteadas por sindicatos o sectores internos contra el tarifazo, la reforma laboral o políticas consideradas lesivas para los derechos de los trabajadores. Esa fue la resolución de la reunión de la semana pasada de la cúpula directiva de la CGT, que a través de un documento consideró que la política económica del Ejecutivo tendía a convertirse en "inviable" por los ajustes sobre vastos sectores de la población así como la aplicación de los aumentos tarifarios y el intento por realizar modificaciones sobre la legislación laboral.

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