Las partes, que tropezaron, como se esperaba, en temas sensibles como el embargo económico y la situación de los derechos humanos en la isla, no fijaron una nueva fecha para retomar los contactos.
"No puedo decirles cuándo ocurrirá exactamente" la reapertura de embajadas, admitió la jefa de la delegación estadounidense, la secretaria de Estado adjunta para Asuntos Hemisféricos, Roberta Jacobson, al término de una reunión de cuatro horas.
La delegación cubana estuvo encabezada por otra mujer, la jefa de la división para Estados Unidos de la Cancillería Josefina Vidal.
"Lo haremos tan rápidamente como podamos resolver todos los asuntos funcionales que necesitamos tratar", expresó Jacobson, quien reconoció que todavía existen "diferencias profundas" en diversos temas.
"El establecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas son solo una parte de una normalización de relaciones más amplia", añadió la funcionaria, quien destacó sin embargo que "la primera ronda de conversaciones fue un diálogo positivo y constructivo".
El encuentro tuvo lugar cinco semanas después de la histórica reconciliación anunciada por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro.
Jacobson indicó que también habló sobre derechos humanos en la reunión, lo que fue negado por la jefa de la delegación cubana.
"Tenemos diferencias en esta materia, profundas diferencias con el Gobierno cubano y eso fue parte de nuestra discusión", indicó Jacobson, pero Vidal afirmó que "este tema todavía no ha sido abordado durante la discusiones".
"Acordamos continuar estas discusiones en una fecha próxima", declaró por su parte Vidal.
"No le puedo decir desde ahora si después de esa reunión van a ser necesarias otras, vamos a tener que esperar esa ocasión para tener esa definición", añadió Vidal, quien afirmó que "a pesar de las diferencias profundas que existen entre nuestros Gobiernos, debemos aprender a convivir pacífica y civilizadamente con éstas".
Jacobson, primera funcionaria estadounidense de alto nivel que visita la isla comunista desde 1980, y Vidal conversaron frente a frente, rodeadas de asesores, en un salón del Palacio de Convenciones de La Habana, en el segundo día de una histórica reunión bilateral, que había comenzado en la víspera con temas migratorios.
Las conversaciones continuaron ayer a la tarde con temas como la cooperación bilateral en narcotráfico y lucha contra el terrorismo en la agenda.
El jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry, había anticipado que los dos países tenían mucho que negociar todavía antes de normalizar sus relaciones, rotas en 1961. Según dijo, algunos puntos a negociar son el levantamiento de las restricciones a los diplomáticos estadounidenses para viajar por la isla, "permitir envíos sin obstáculos a nuestro equipo en orden de poder funcionar de forma correcta", así como permitir libre acceso a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA), lo que Washington también garantizaría a la representación cubana en Estados Unidos.
A la parte cubana le interesa el levantamiento del embargo económico estadounidense vigente desde 1962 y que la isla sea retirada de la lista norteamericana de naciones que patrocinan el terrorismo, pero también quiere cambios en las normas migratorias estadounidenses, pues afirma que estimulan la emigración ilegal desde Cuba.
A La Habana también le preocupa "la situación que enfrenta la Sección de Intereses de Cuba en Washington y, en particular, su oficina consular, que como resultado del bloqueo está próxima a cumplir un año sin servicios bancarios", destacó la Cancillería cubana.
Otros temas pendientes, que aparentemente no fueron tratados ahora, son la base estadounidense de Guantánamo (oriente de Cuba) y las propiedades norteamericanas nacionalizadas en los años 60 por Fidel Castro, ahora de 88 años, quien ha sido el gran ausente en este histórico acercamiento.
Washington cuadruplicó la semana pasada el monto de dinero que los cubano-estadounidenses pueden enviar a sus familias en la isla y flexibilizó los viajes a Cuba, lo que favorece a la alicaída economía cubana.
Por su parte, Cuba liberó este mes a 53 presos políticos en un gesto a Washington, aunque el 30 de diciembre desató una ola represiva para impedir una manifestación en La Habana.
Jacobson se reunirá hoy con disidentes cubanos, que no ocultaron su desazón por el cambio de política de Estados Unidos, que por décadas fue su principal aliado y benefactor.
| Agencias Reuters, AFP, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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