De aquella experiencia que le permitió instalarse en Estados Unidos y ampliar su carrera, Barraza recogió anécdotas pintorescas que forman parte de su unipersonal "Me doy el gusto".
En él, Barraza reflexiona sobre su profesión y repasa sus cuarenta años de trayectoria artística. Las funciones tendrán lugar en el Teatro Picadero los martes de mayo, a las 21., a partir de hoy.
La dramaturgia y dirección pertenecen a la autora argentina Erika Halvorsen (responsable también del espectáculo de Dalma Maradona "La hija de Dios"). Barraza completará su presentación en el Picadero con la obra del venezolano Gustavo Ott "Dos amores y un bicho", que la actriz protagoniza junto a su marido, el actor argentino Arnaldo Pipke, y a su hija, Ana Carolina Valsagna, que hará los jueves de mayo, a las 23.15, a partir del jueves. Dialogamos con ella:
Periodista: ¿Sigue viviendo en Miami?
Adriana Barraza: Sí y además tengo casa en Buenos Aires. Mi marido es argentino y en las dos ciudades tenemos nuestros estudios de actuación y acento neutro. En México trabajo mucho, pero no tengo casa, ya que mi hija también vive en Buenos Aires.
P.: ¿Su unipersonal combina realidad y ficción?
A.B.: Así es, y empieza con un monólogo del personaje de Lady Macbeth, que hice en 1985, cuando la ciudad de México fue devastada por un temblor. Al día siguiente del terremoto yo estaba haciendo función a unos kilómetros del D.F. y en ese mismo momento tuvimos una réplica que terminó de tirar lo que todavía estaba en pie. Ni Macbeth ni yo nos movimos un milímetro del escenario. Pasado el temblor unas pocas personas volvieron y continuamos con la acción. Y este ejemplo tiene que ver con una reflexión que recorre todo el espectáculo: ¿Qué hace que un actor no pueda alejarse del escenario? Yo he visto trabajar a actores con un pie quebrado o que habían perdido a un ser querido. ¿Qué clase de impulso les impide irse de allí? No es algo que tenga que ver necesariamente con el dinero o la fama.
P.: En su gira por México hizo reír y llorar al público con este monólogo autobiográfico.
A.B.: Mi trayectoria es la de una actriz desde que partió de un pueblito desconocido, con muchos sueños, que fue madre soltera a los 18 años y que debió superar muchos obstáculos para ganarse el sustento y poder sobrevivir en el escenario, hasta llegar finalmente a ser nominada a un Oscar, que para un actor es el lugar más reconocido internacionalmente.
P.: En "Babel" interpretó a una niñera mexicana que va de Houston a Tijuana con dos niños estadounidenses y todo le sale mal ¿Es algo tan peligroso cruzar la frontera?
A.B.: Yo había leído e investigado mucho, pero cuando llegué a Tijuana vi que la realidad no tenía nada que ver con los libros. Es muchísimo más dolorosa y terrorífica. Muchos de mis compatriotas pierden la vida en esos desiertos para conseguir un trabajo digno del otro lado de la frontera. Y no sólo la gente adulta, también cruzan niños por el descuido de nuestros gobiernos y de nosotros mismos. Como ciudadanos deberíamos hablar de esto, aunque sea por Twitter. Para eso están las redes sociales, el chiste está en que uno pueda alzar la voz y su reclamo llegue a miles de personas. Sin duda, es parte de nuestra responsabilidad.
P.: ¿Lo divertido de su monólogo tiene que ver con sus experiencias en Hollywood y con amigos tan célebres como Angelina Jolie y Brad Pitt?
A.B.: Sí, especialmente todo lo que tiene que ver con el Oscar es muy divertido. Aunque parezca que todos viven en mansiones y comen caviar a diario, en realidad es gente de lo más común.
P.: Por último, ¿de qué trata "Dos amores y un bicho"?
A.B.: Son dos padres y una hija que dialogan entre ellos y con el público. Es una obra sumamente violenta que habla, con mucho humor negro, de cómo reciben los jóvenes las malformaciones que les transmiten los adultos: ocultamiento, hipocresía, prejuicios sexuales, homofobia, etcétera. Y cómo estos jóvenes encajan o no en este artificio que somos las familias. La obra tiene comicidad; así que a veces, uno se está riendo de algo verdaderamente espantoso.
| Entrevista de Patricia Espinosa |


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