Cristina de Kirchner minimizó ayer los resultados de las elecciones al señalar que el oficialismo sacó más votos que la primera opción antikirchnerista, el polo panradical, y les pidió a las fuerzas opositoras que garanticen la gobernabilidad hasta 2011. Según indicó la Presidente, los votos que apoyaron listas oficialistas superaron a todas las demás formaciones políticas que compitieron el domingo. En un esfuerzo verbal y con algo de falacia -no fue una elección de distrito único sino que hubo 24 elecciones provinciales, tampoco es posible discriminar con qué fuerza jugó en cada distrito el kirchnerismo- intentó convertir lo que fue una derrota en distritos clave, en una victoria ante no se sabe qué tribunal.
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En la conferencia que ofreció en Casa de Gobierno se mostró distendida y hasta tuvo -raro en ella- arranques de humor y se centró en críticas al macrismo. Ironizó con que Mauricio Macri había sacado en 2007 el 60% de los votos en su elección a jefe de Gobierno porteño y que Gabriela Michetti había sacado 31,09%. Sirve para la chicana política, pero aquella elección fue un ballottage, trámite que divide en dos al electorado. La del domingo fue una legislativa. Elogió a Pino Solanas y su proeza de salir segundo con un partido nuevo y que sostiene banderas contra el macrismo gobernante en la Capital. Olvidó que el blanco de Solanas también fue su Gobierno y al de Néstor Kirchner, a quienes los acusa de promover la segunda privatización de los hidrocarburos con la extensión de contratos petroleros en Chubut y Santa Cruz hasta el año 2042.
Hasta se permitió llamarlo a Solanas al oficialismo: si no estuvo cerca de nosotros es porque no profundizamos el cambio. Pudo hacerlo antes de las elecciones.
Aquí los principales puntos de lo que dijo la Presidente:
Previo al acto eleccionario había mucha crónica y mucha publicación acerca de problemas de mesa, de transparencia, de posibilidades de fraude, no hago más que repetir algunas de las cosas que se escribieron o se dijeron. Lo cierto es que afortunadamente, como hace muchos años en la República Argentina las elecciones se dieron en un marco de transparencia absoluta.
El Ministerio del Interior comenzó a publicar los datos, tal cual lo prescribe la ley, aún cuando esos datos tenían siempre una leve ventaja hacia el candidato opositor, fundamentalmente en la provincia de Buenos Aires, donde el oficialismo obtuvo una derrota, que fue reconocida públicamente como corresponde hacerlo a todo hombre de bien, ayer, por quienes fueron los candidatos: el ex presidente, el Dr. Néstor Kirchner, el ex vicepresidente y actual gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, también estaba Sergio Massa, acompañándolos, una derrota que fue por dos puntos, aproximadamente, ¿no es cierto ministro?, pero es una derrota y por lo tanto debe ser reconocida como tal.
La provincia de Buenos Aires es muy importante, había mucho volumen político también de quienes competían por el oficialismo pero vivimos en la República Argentina y se celebraban elecciones en todo el país. Por eso quería transmitirles una primera información y una serie de reflexiones, luego, sobre estas cuestiones. Los votos que apoyaron listas oficiales, en cada una de las 14 provincias o alianzas, 14 provincias en las cuales se obtuvo un triunfo, 13 en provincias donde ganó el oficialismo a nivel nacional y 1 donde ganaron aliados fue un total de 5.987.961 votos, lo cual representa el 31,03 por ciento del total de votos emitidos. Si separáramos inclusive a los aliados, que es un 0,76 por ciento estaríamos en 29,56 por ciento de votos en todo el distrito de la República Argentina, obviamente tomados como distrito nacional, son elecciones parlamentarias de carácter nacional. En la segunda fuerza, hemos aquí sumado a la Coalición Cívica, a la Unión Cívica Radical, al cobismo, al juezismo, que inclusive fue enfrentado con la Unión Cívica Radical, en la ciudad de Córdoba; a Binner; a los socialistas, que no estaban con el Gobierno, o sea a todo lo que podría denominarse como la Coalición Cívica, integrada por Unión Cívica Radical, cobismo, juezismo, Binner, socialismo y da un total de 5.549.747 votos, o sea el 29 por ciento. El PRO sacó 3.539.150 votos, lo que constituye un 18,50 por ciento de los votos; lo que podríamos denominar peronismo disidente, o sea el peronismo, que ganó en Santa Fe, el peronismo que no compartía el proyecto oficial en Córdoba y los otros peronismos disidentes tienen un total de 1.202.961 votos, que hace un 6,20 por ciento de los votos; el cineasta Pino Solanas, que encabezó un proyecto que salió segundo, en la Capital Federal con 443.763 votos, representando el 2,32 por ciento de los votos y el Frente es Posible, encabezado por el señor intendente de Morón, Sabbatella, que obtuvo 415.125 votos, lo cual representa el 2,17 por ciento. (Ver nota en pág. 10.)
Me pareció importante esperar a hacer el escrutinio para realmente tener un panorama total de cómo había emitido su voto la totalidad de los ciudadanos de la República Argentina, desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego, como digo yo siempre, porque no debemos olvidar que vivimos en un país de carácter federal.
Las primeras reflexiones o análisis políticos que se me ocurren de la lectura de estas cifras podríamos decir que la Argentina se caracterizó, durante muchísimo tiempo por una suerte de bipartidismo, las cifras parecerían indicar que puede haber una suerte de tripartidismo, acercarse más a lo que son los modelos europeos, donde por allí hay una derecha, una socialdemocracia o algo parecido y otros proyectos que tienen que ver con proceso de mayor profundización, pero me parecía importante tomar estas reflexiones.
Hay cuestiones muy interesantes como la sucedida en la Capital Federal, uno no puede dejar de reconocer la excelente elección que hizo Pino Solanas, que realmente representa, digamos, a alguien que si nos ha criticado al oficialismo ha sido, tal vez, porque no hemos profundizado demasiado el cambio, porque no hemos cambiado demasiado, lo cual es importante como surgimiento en la Capital Federal, donde hace un tiempo parecía haberse acentuado una suerte de marcada tendencia ideológica más hacia la derecha de su electorado. Recordemos que el señor jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires obtuvo el 60 por ciento de los votos, y en esta oportunidad obtuvo el 31 por ciento de los votos y una fuerza nueva, prácticamente armada, durante la elección obtuvo el segundo puesto cómodamente reflejando casi en las antípodas de lo que podía ser la fuerza que gobierna la Ciudad de Buenos Aires.
Los números deben ser mirados de la misma manera para todos: para oficialistas y para opositores. Esto por supuesto no minimiza ni intenta ignorar la derrota de la provincia de Buenos Aires, por las razones que les dije anteriormente, pese a la escasa diferencia, tal cual se dio anoche, pero me pareció oportuno compartir con cada uno de ustedes estas reflexiones.
En cuanto a la composición de la Cámara que creo es un dato que es importante porque tiene que ver con la gobernabilidad del país, vamos a empezar por el Senado, tal vez porque fue mi último lugar institucional como legisladora, de los 37 senadores, que teníamos porque en realidad en el único de los dos cuerpos parlamentarios, que siempre tuvimos mayoría -entendido esto como la mitad más uno- fue en el Senado; en la Cámara de Diputados siempre tuvimos la primera minoría, pero nunca tuvimos la mitad más uno, tuvimos sí aliados, en uno y otro caso. En el caso del Senado de 37 senadores que teníamos, quedamos en 35 senadores y de posibles aliados, antes teníamos 6, ahora tenemos 4 posibles aliados, lo cual hace un total de 39 y un total de 43, en la oportunidad anterior, o sea como era antes o como va a ser en todo caso después del 10 de diciembre.
En materia de Diputados nacionales yo les decía que nunca tuvimos mayoría, tener mayoría absoluta en la Cámara de Diputados significa tener 129 votos, teníamos 115 legisladores propios y 22 aliados, lo que hacía un total de 137 legisladores, en realidad todas las votaciones se alcanzaron siempre con votos aliados porque para poder ganar las votaciones, salvo que no estuvieran la cantidad de legisladores, se necesitaba de la mano, de la presencia, de la voluntad política de un aliado. Ahora quedamos con 107 diputados, o sean 115 antes, y 107 ahora, con 27 si hay posibles aliados o más, por una razón muy sencilla por lo que les adelantaba de lo que uno ha podido escuchar de los discursos de los legisladores que han resultado algunos electos en la Capital y otros en la provincia de Buenos Aires, donde precisamente tal vez la crítica que se hacía al oficialismo era que no fuera lo suficientemente a fondo en el proceso de transformación y cambios, así que hablamos de 27 posibles aliados, un total de 134. (Ver nota en pág. 10.)
Esto va a exigir, por parte de todos, oficialismo y oposición, ejercicios de consensos, de acuerdos, para lograr gobernabilidad porque cuando uno tiene mayoría, la responsabilidad de la gobernabilidad es del que tiene la mayoría, ahora cuando uno no tiene mayoría construir gobernabilidad y consensos también depende, en este caso, de las otras partes de los cuerpos parlamentarios y por lo tanto- como en todo Parlamento- se deberá negociar, consensuar, acordar, como se hizo además en casi todos los casos porque creo que el gobierno, que me toca presidir, debe haber sido, tal vez, uno de los que más ha enviado las cuestiones discutidas, polémicas, con intereses contrapuestos precisamente al Parlamento, porque sé de la necesidad de que determinadas medidas que son muy importantes en términos de cambios, en términos de afectación de intereses no pueden ser solamente ejercidas por una persona, sino que necesitan de una legitimidad, de una viabilidad que da el Parlamento. Además porque creo en el Parlamento, he sido parlamentaria mucho tiempo, sé de la discusión, sé de la necesidad que todos tienen de participar y discutir el modelo de país, más allá de las diferencias que obviamente tenemos porque no podemos negar que hay ideas diferentes y representación de intereses diferentes, eso hace a la cuestión democrática.
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