El papa Francisco quiere hacer del todopoderoso organismo una "secretaría del papa y no de Estado", como se desprende de las conclusiones de la primera ronda de reuniones celebrada los pasados días 1, 2 y 3 de octubre por la comisión de ocho cardenales nombrada por el Pontífice para abordar los cambios en la estructura de la Curia.
El italiano Parolin, de 58 años y hasta ahora nuncio en Venezuela, es desde ayer el 59° secretario de Estado de la era moderna del Vaticano, donde reemplaza a su compatriota el cardenal Bertone, de 79 años, hombre de total confianza de Benedicto XVI (2005-2013), que estuvo en el cargo los últimos siete años, y cuya gestión fue criticada duramente por amplios sectores de la Curia.
Bertone, que no procede de la escuela diplomática del Vaticano, fue acusado de tener escasa formación diplomática, de entrometerse en las competencias de la Conferencia Episcopal Italiana, de haberse convertido en un "vicepapa" y de haberse rodeado de personas que se escudaban en el Pontífice en vez de servirle a él de escudo.
También fue acusado de no haber protegido suficientemente a Benedicto XVI en casos como el escándalo "VatiLeaks" o el del levantamiento de la excomunión al obispo negacionista del Holocausto judío Richard Williamson.
Benedicto XVI mantuvo a Bertone contra viento y marea, al confiar ciegamente en él, y Francisco lo mantuvo como su "número dos" durante los primeros siete meses de su pontificado, un tiempo prudencial que se suelen tomar los sucesores de Pedro cuando llegan al papado y que les sirve para ir perfilando las líneas del pontificado.
De ahí que los observadores vaticanos consideren el comienzo "efectivo" de los pontificados a partir del nombramiento del secretario de Estado, al entender que hasta entonces el papa elegido sigue lo marcado por el anterior.
La llegada de Parolin supone la vuelta a la tradición de un diplomático en la Secretaría de Estado y a la norma no escrita de que si el papa es "extranjero", el "primer ministro" debe ser italiano. Pero también supone un cambio radical, ya que Francisco pretende rebajar las competencias de la Secretaría de Estado, hasta ahora una todopoderosa "presidencia del Gobierno", para dejarla reducida a una secretaría del papa y quitarle competencias a su titular.
A la espera de conocer la profundidad de las reformas, según fuentes vaticanas Francisco tiene previsto nombrar un moderador para coordinar los diferentes dicasterios de la Santa Sede.
Ese "moderator curiae", como ya fue bautizado, asumiría una amplia parte de las competencias que hasta ahora tenía Bertone y de las que Parodin no dispondrá.
Parolin está considerado un hombre de la misma "línea" de Francisco, que coincide en la necesidad de esos cambios, abierto, competente y que no duda en expresar su opinión ante temas tan delicados dentro de la Iglesia como el del celibato sacerdotal. Al respecto, recientemente recordó que el celibato de los curas católicos no es un dogma y que se puede discutir.
Parolin, que presumiblemente será nombrado cardenal en el primer consistorio que celebre Francisco (la praxis contempla que el secretario de Estado sea cardenal), llega a la secretaría con buen pie. No en vano goza del afecto de gran parte de la curia romana (a la que conoce bien, ya que trabajó en ella entre 2002 y 2009) y procede de la Pontificia Academia Eclesiástica, la escuela diplomática del Vaticano.
Francisco resaltó ayer que Parolin conoce "muy bien" la Secretaría de Estado y que en un cierto sentido "se trata de una vuelta a casa".
Radio Vaticano considera que el hecho de que Francisco haya creado un Consejo formado por ocho cardenales -conocido ya como C-8- para que lo asesore en temas de la Curia permitirá a la Secretaría de Estado volcarse en la diplomacia y asuntos exteriores.
| Agencia EFE |

Dejá tu comentario