En esta columna -y en entrevistas y notas varias- venimos advirtiendo sobre la elevada probabilidad que Donald Trump se hiciera de la presidencia norteamericana -nota: el conocido politólogo al que le ganamos una cena, por favor que done el dinero a caridad-, sobre la nula imparcialidad y capacidad de análisis de los medios, el sesgo de los encuestadores y analistas políticos/financieros, la salaz oposición del sistema económico y, en lo que nos toca, el error del Gobierno argentino al "jugarse" abiertamente por Hillary Clinton (con declaraciones de una canciller "de salida", ministros y el presidente Macri discursando ante la Fundación Clinton; un chisme: Obama estudia darle un perdón a Hillary por sus problemas legales). Esto no tuvo que ver con poderes mágicos, sino con una visión desideologizada de los mercados, el establishment y la realidad norteamericana, que no significa que seamos mejores sino que nos ha dado más tiempo para pensar en las consecuencias: y en particular sobre nuestro mercado. Trump asume con la mayoría en el Senado, la Casa de Representantes y nominará el noveno juez de la Corte Suprema (el del desempate; Ruth Ginsburg, demócrata, podría ser la próxima en irse, por edad -83 años- o por las destempladas declaraciones que hiciera en contra de Trump). Esto permite sospechar que el acuerdo de intercambio de información financiera entre el IRS y la AFIP (golpeando el corazón del "blanqueo"), el acuerdo de libre comercio, las inversiones de empresas norteamericanas (que deberían repatriar sus fondos), o la reapertura del mercado yanqui, podrían no ver nunca la luz. Sería difícil entrar al OCDE, el G20, la Alianza del Pacífico, etc. y podría haber "falta de colaboración" del Banco Mundial, el FMI, Naciones Unidas, etc. La incertidumbre en torno a las tasas por la animosidad entre Janet Yellen y Trump (no descartamos su renuncia anticipada o la presión del Congreso sobre la Fed a niveles sin precedentes) dificultaría las colocaciones emergentes, en tanto el fortalecimiento del dólar haría menos competitivas las exportaciones locales. Con esto el lector tiene para comenzar a pensar, ah y por favor a los colegas que no tilden de "Cisne Negro" lo que no quisieron ver. Mientras el Dow acompañó la victoria de Trump con una suba de 0,57%, el Merval que arrancó con un derrumbe de 4,89% cerró 0,66% abajo en 17.024,89 puntos, negociando $ 554,4 millones en acciones con 58 bajas, 4 papeles sin cambio y 19 alzas.
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