18 de agosto 2009 - 00:00

Aja Espil y María Cobelo, la importancia del diseño justo

El nuevo estudio que los arquitectos Federico Aja Espil y María Cobelo inauguraron en Palermo Viejo, ejemplo del espíritu que guía sus diseños: respetar el entorno urbano sin omitir sus marcas de estilo.
El nuevo estudio que los arquitectos Federico Aja Espil y María Cobelo inauguraron en Palermo Viejo, ejemplo del espíritu que guía sus diseños: respetar el entorno urbano sin omitir sus marcas de estilo.
Borges sostuvo alguna vez que no hay libros de literatura sino que la literatura es un solo libro, reescrito sin cesar por todos los escritores de todas las épocas. El estudio AEC, integrado por Federico Aja Espil y María Cobelo hace ciudad a la manera de la definición borgeana. La primera inquietud que guía sus diseños es la de emplazar sus obras sin romper con el entorno urbano y, a la vez, sin dejar de lado su decisión creativa, sin omitir las marcas de su estilo.

Es la equivalencia, en materia de arquitectura urbanística, de elaboración continua de la ciudad, de lo que Stendhal denominaba «le mot juste» (la palabra justa), clave de sus novelas y sus narraciones. Pero le mot juste era, para el gran escritor francés, mucho más que el término que correspondía en cada caso: era el equilibrio de toda su operatoria de escritor, el balance necesario y eficiente entre la ejecución literaria y la comprensión de ella por el lector.

Aja Espil y Cobelo trabajan en la búsqueda de un diseño justo. Un ejemplo válido de su orientación son los edificios levantados para la empresa Metrogas, en Barracas, obra que obtuvo el Premio Vitruvio 99. El empleo de una marquesina metálica transparente para conectar los distintos sectores del Centro Operativo Lamadrid -donde además fueron recuperadas unas antiguas construcciones-; la valorización de una espesa arboleda en otro caso (Edificio Ombú, Centro Operativo Magallanes); la apertura de un cuerpo de oficinas con un gran ventanal hacia el centro de la manzana, bloque coronado por una cubierta curva que armoniza llenos y vacíos, planos horizontales y verticales; y las variadas resoluciones logradas para diferenciar lo nuevo de lo existente y, a la vez, reunirlos en una expresividad singular, señalan la especial manera de su diseño. La tecnología utilizada inscribe a esta obra dentro de los llamados edificios inteligentes.

Con el arquitecto Horacio Barcellandi como asociado, realizaron el Casino Pilar «Oasis», que integra el conjunto del parque recreativo Village Pilar, con un complejo de cines, galerías comerciales, bares y restaurantes.

Centrado en los aspectos formales, el estudio diseñó un gran volumen de carácter escultórico con paredes ondulantes revestidas con pequeñas placas de cobre brillante que generan un fuerte impacto visual debido al juego del sol sobre toda su superficie.

El estudio también desarrolló una propuesta para resolver el problema de las paradas de ómnibus en el cruce de Avenida Márquez y Panamericana en San Isidro. Concibieron un centro de transferencia a los costados de la autopista, con dársenas para los colectivos y un puente peatonal con locales comerciales que se conecta en ambos lados de la ruta.

El Hotel Holiday Inn en Catalinas Norte posee características de avanzada y tanto la tecnología como el diseño responden a exigencias de confort.

En su proyecto para la sede de la Fundación Naum Knop contemplaron la recuperación del taller de trabajo por su valor simbólico y su adaptación como lugar de exposiciones. Plantearon un nuevo edificio con la infraestructura necesaria para responder a una actividad cultural dinámica y jardín de esculturas con sectores de estar.

En su propuesta para Aeropuertos Argentina 2000, valoraron las características del edificio, que junto con el de Aerolíneas Argentinas y el de Fuerza Aérea, forman un armónico arco de llegada a Ezeiza y mantuvieron el cuerpo del edificio, un puro volumen racionalista de la década del 40. Plantearon tres niveles y un cuarto piso retirado con terrazas, con la mínima intervención, recuperando la marquesina original revestida en mármol travertino, que se encontraba oculta bajo un deteriorado alero metálico.

Contrastando con este macizo prisma, convirtieron al cuarto piso en un gran mirador, una especie de gran «torre de control», formada por una faja de carpinterías plateadas, cubierta por un techo metálico, con un diseño muy liviano que sugiere el perfil del ala de un avión. Lograron recuperar un interesante edificio de la arquitectura racionalista, haciéndolo dialogar con propuestas de diseño contemporáneo en un dinámico contraste, que incorpora todas las tecnologías de última generación.

En el reciclaje de las nuevas oficinas de la Cervecería y Maltería Quilmes (2003-2004), se destaca la rampa y el techo ondulado que resaltan la planta de trabajo con vistas a un espacio verde. Una pared de vidrio sostenida con una compleja estructura de aluminio, tema central del conjunto, fue concebida sin soldaduras para dejar el material expuesto en su condición más natural.

Entre sus últimos trabajos se destaca el Hotel Territorio (2006) diseñado en una estratégica ubicación frente al mar en Puerto Madryn, Chubut. El estudio se propuso reflejar los recursos naturales y la nueva tecnología, el paso del tiempo y la historia del lugar, para no perder de vista las concepciones y valores con que los viejos inmigrantes llegaron a esas tierras.

La editorial Vocación dirigida por Héctor Calós, publicará un libro sobre las doce Bienales del CAYC, donde se incluyen las obras del estudio. En el voluminoso libro de la editorial norteamericana Phaidon, con el título «10x10», han sido publicadas sus obras de esta última década.

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