11 de enero 2012 - 00:00

Al Asad promete seguir su cruzada contra la libertad

Bashar al Asad
Bashar al Asad
Damasco, Washington y París - El presidente de Siria, Bashar al Asad, aseguró ayer que se mantendrá en el poder pese a las protestas en su contra registradas desde marzo pasado, que han sido reprimidas a sangre y fuego, a la vez que anunció la redacción de una nueva Constitución, que será sometida a un referendo.

Su primera intervención pública en siete meses se realizó bajo fuertes medidas de seguridad en la Universidad de Damasco y ante un público seleccionado.

«No soy de la clase de hombres que huye de su responsabilidad», dijo Al Asad, cuyas palabras fueron recibidas con un sonoro aplauso. «Estamos librando una batalla sin precedentes en la historia de Siria, pero la victoria está cerca», añadió desafiante.

«La prioridad es mantener el orden y vamos a tratar a los terroristas con puño de hierro», prometió, en referencia aparente a los desertores del ejército que se sumaron a la oposición y comenzaron a realizar ataques y atentados.

Al Asad aseguró en su discurso televisado de una hora y media que la nueva Constitución estará lista antes de marzo y que en ella se protegerán las libertades y se dejará claro que toda autoridad emana del pueblo. La nueva Constitución, se especula, podría poner fin al monopolio del poder del partido oficial Baas, pero el dictador no lo aclaró.

Al Asad, que heredó el poder a la muerte de su padre, aseguró que conserva el apoyo del pueblo sirio. «Ningún cargo tiene valor sin el apoyo popular», afirmó, asegurando que su intención es aplicar reformas, combatir de manera consecuente el terrorismo y defender la soberanía del país.

El Presidente negó haber dado órdenes de disparar contra los manifestantes y consideró que las protestas contra su Gobierno son parte de una «conspiración extranjera» para apartarlo del poder. Según dijo, la supuesta conspiración se aprovecha de las protestas pacíficas para realizar sabotajes y provocar destrucción, y difundir así el miedo entre los sirios. «Las fuerzas de seguridad no tienen autorización para disparar contra los ciudadanos excepto en casos concretos de autodefensa o si la persona va armada», dijo.

Al Assad criticó duramente a la Liga Árabe y consideró que la organización refleja la situación miserable por la que atraviesa el mundo árabe. «Suspender la pertenencia de Siria a la Liga Árabe supone suspender la identidad de la Liga Árabe», afirmó.

Mientras, en virtud de lo escuchado ayer, oposición teme más violencia. El presidente del Consejo Nacional Sirio (fundado por la oposición), Burhan Ghaliún, dijo ante la prensa en Estambul que la continuación de la revolución pacífica es la única respuesta sensata al decepcionante discurso de Al Asad.

«El objetivo de ese discurso fue encontrar una justificación de cara a la Liga Árabe para que el régimen no tenga que retirar sus tropas y no cooperar con los observadores», dijo.

En tanto la violencia prosiguió ayer en el país, donde según los activistas 31 personas murieron.

La representante permanente de los Estados Unidos en la ONU, Susan Rice, afirmó ayer que la teoría de Al Asad sobre un supuesto complot internacional en contra del Gobierno sirio constituye «un insulto a los miles de muertos» de estos últimos meses.

La diplomática estadounidense reiteró de esta forma la «firme condena» de su país a las violencias en contra de la población civil de Siria, y consideró «evidente» la voluntad del régimen de continuar con las masacres.

En tanto, el canciller francés, Alain Juppé, aseguró que el discurso incita «a la violencia». «Está en las antípodas de lo que se podía esperar, porque incita a la violencia y a la confrontación entre las partes», estimó.

Agencias DPA, ANSA y EFE,

y Ámbito Financiero

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