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Al final, Francisco se deshizo del polémico obispo Juan Barros
El Papa completa su giro tras el paso en falso de enero, cuando lo había respaldado ante acusaciones de haber sido testigo de abusos sexuales.
Juan Barros
Cruz, que fue recibido en mayo por el papa Francisco en el Vaticano, acusó precisamente a Barros de haber sido testigo de sus agresiones sexuales. La víctima también rindió homenaje a la población de Osorno por haber luchado para lograr apartar de la Iglesia a este obispo.
Francisco, que en un primer momento defendió durante su viaje a Chile en enero al obispo Barros, presente en todas las misas que celebró el Papa en el país sudamericano, indignó a las víctimas y fue ampliamente criticado por la opinión pública.
"El día que me traigan una prueba contra el obispo Barros, voy a hablar. No hay una sola prueba en contra, todo es calumnia", lanzó entonces el pontífice argentino a la prensa chilena.
Pero ya en el avión de regreso a Roma, el Papa se disculpó ante las víctimas aunque declarándose todavía "convencido" de la inocencia de Barros. Semanas después empezó a admitir que se había equivocado.
Después del fiasco, el Papa pidió una investigación. Tras leer en abril 2.300 páginas, que incluían 64 testimonios recogidos en Chile y Estados Unidos, el pontífice finalmente reconoció que había cometido "errores graves" en su evaluación y habló de una "falta de información veraz y equilibrada".
En una carta dirigida a los chilenos en mayo, tras una avalancha de denuncias, Francisco admitió: "Con vergüenza debo decir que no supimos escuchar y reaccionar a tiempo" frente a los abusos sexuales dentro de la Iglesia.
Los obispos chilenos fueron acusados por el mismo pontífice, en un documento confidencial de 10 páginas filtrado a la prensa chilena a mediados de mayo, de ser colectivamente responsables de "graves defectos" en el manejo de los casos de abusos y de la consiguiente pérdida de credibilidad de la Iglesia católica.
El documento detallaba presiones ejercidas sobre aquellos que debían investigar los abusos, así como la destrucción de documentos comprometedores.
La renuncia de toda la jerarquía de una Iglesia local luego de este documento, fue una respuesta sin precedentes, según AFP expertos en asuntos vaticanos.
El propio Juan Barros pidió perdón tras conocerse su salida. "Les pido con humildad que me disculpen por mis limitaciones y lo que no pude lograr", indicó en un comunicado difundido en la página electrónica de la Conferencia Episcopal de Chile.
"Renuevo mi confianza en el amparo y guía de nuestra Santísima Madre la Virgen María, pidiéndole especialmente que algún día llegue a resplandecer toda la verdad", sostuvo.
| Agencias AFP, ANSA y DPA |


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