"Elementos del EI dominan el Hospital Palestina y parte de la calle 30, así como barrios del suroeste y el sureste", explicó.
La noticia, que causó alarma internacional, marca un nuevo avance de los yihadistas en la construcción de su "califato", proclamado en junio último por Abú Bakr al Bagdadi, en amplios sectores del norte de Siria y de Irak, algo agravado esta vez por la osadía de haber atacado tan cerca de la capital de aquel país.
"Los combatientes del Estado Islámico asaltaron esta mañana el campamento y se apoderaron de la mayor parte de él. Todavía continúan los combates", dijo ayer Abdelhadi.
La información fue confirmada por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), una organización con sede en Londres que se opone al régimen de Bashar al Asad y también a los yihadistas del EI. La OSDH añadió que los combates enfrentaron a los extremistas con las milicias palestinas que controlaban el campamento, también opuestas al dictador Al Asad.
Al Yarmuk fue alguna vez un floreciente barrio de 160.000 habitantes, pero que desde el inicio de la guerra civil siria, en marzo de 2011, quedó sitiada por los enfrentamientos entre las fuerzas del régimen y los rebeldes. Hoy quedan sólo 18.000 personas en el campo, ya que la mayoría debió huir de la violencia.
Esta es la primera vez que el EI logra penetrar en un distrito tan cercano a la capital siria, ya que hasta el momento no se había registrado presencia yihadista en la zona.
La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) expresó su "preocupación extrema" por la seguridad de los civiles sirios y palestinos en el campo.
En un comunicado, el portavoz de la UNRWA, Christopher Gunness, recordó que "desde primera hora de la tarde de ayer se registraron combates intensos pese a la presencia de tres mil quinientos menores en el lugar".
"Estas personas están ante un riesgo extremo de muerte, heridas graves, traumas y desplazamiento", agregó.
El campamento recibió asistencia humanitaria recientemente, luego de ciento treinta y un días en los que los trabajadores humanitarios no pudieron acceder al lugar debido a los enfrentamientos entre rebeldes y tropas regulares del régimen de Al Asad.
La guerra civil siria ya dejó unos 240.000 muertos y millones de desplazados, pero la irrupción del Estado Islámico como un nuevo factor agudizó las penurias de la población.
El EI se encuentra bajo fuerte presión de una coalición internacional liderada por Estados Unidos, que bombardea sus posiciones. El martes, el Ejército regular iraquí anunció que le arrebató el control de la ciudad de Tikrit, simbólica por haber sido la cuna de Sadam Husein y estratégica por ser la puerta que permitiría un asalto a los bastiones yihadistas del norte.
Sin embargo, la ofensiva aérea internacional choca con un escollo: la falta de coordinación con el régimen de Al Asad, tan interesado como Occidente en ponerles freno a los avances del Estado Islámico. Hasta el momento, los contactos han sido informales e indirectos dado el enfrentamiento político entre Damasco y Washington, pero analistas advierten que sin una coordinación real será muy difícil erradicar esa amenaza.
El EI cuenta con abundantes recursos humanos y militares, debido al control que ha logrado de zonas petroleras ricas del norte de Irak, recurso que contrabandea, especialmente a través de Turquía. Fuentes occidentales calculan que esa actividad le permite recaudar hasta u$s 800 millones por año.
| Agencias AFP, EFE, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero |


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