28 de enero 2010 - 00:00

Algo nuevo en comedias terroríficas

Woody Harrelson se roba la sólida comedia negra «Tierra de zombies» como un hombre con predilección especial por masacrar muertos vivos.
Woody Harrelson se roba la sólida comedia negra «Tierra de zombies» como un hombre con predilección especial por masacrar muertos vivos.
«Tierra de zombies» (Zombieland, EE.UU., 2009, habl. en inglés). Dir.: R. Fleischer.Int.: W. Harrelson, J. Eisenberg, E. Stone, A. Breslin.

A pesar del desenfrenado prólogo donde el protagonista ejemplifica algunas de sus 31 reglas para sobrevivir en un mundo lleno de zombies, esta divertida película escapa bastante bien al ya muy transitado género de las comedias terroríficas tipo «El regreso de los muertos vivos», para intentar ofrecer algo nuevo, y lo logra de manera más que razonable.

Es que «Tierra de zombies», si bien incluye la suficiente cantidad de matanza de muertos vivos para mantener satisfechos a los amantes del gore, en realidad concentra su foco en las relaciones entre el puñado de sobrevivientes que deambulan por los Estados Unidos intentando no convertirse en la «cajita feliz» de un zombie.

Los protagonistas son cuatro, el narrador, que es un joven nerd (Jesse Eisenberg), lo bastante solitario y obsesivo como para poder arreglárselas en ese mundo apocalíptico, un «redneck» que se deleita especialmente matando zombies (Woody Harrelson, quien se roba la película), y dos hermanitas que vivían estafando humanos en los buenos viejos tiempos y que ahora se burlan tanto de los zombies como de los dos camaradas a los que encuentran buscando golosinas en un supermercado lleno de zombies obesos.

Entre la más grande de las hermanitas (Emma Stone) y el chico se genera la esperable tensión romantica, mientras que el virulento personaje de Harrelson también va logrando generar un lazo fuera de lo común con la hermana pequeña (Abigail Brelsin), ya que el odio especial que tiene por los zombies se debe a una pérdida que podria llenarse en parte con la aparición de la nena.

Sólo que en ese mundo mundo lleno de zombies, donde si un humano es mordido, también se convierte en uno de ellos en pocas horas, la confianza es escasa y la esperanza de generar nuevos lazos humanos es casi nula. Entre otras cosas, existe la posibilidad de tener que liquidar a la chica de los sueños antes de que se convierta en monstruo (horror perfectamente ilustrado en un tenebroso pero hilarante flashback del protagonista). De modo que las relaciones entre estas cuatro personas se vuelven bastante inciertas, generando más suspenso que los más conocidos ataques de zombies, aunque éstos, por otro lado, están muy bien filmados, al mejor nivel de un buen film de terror.

Pero el humor y las relaciones humanas son los elementes que sobresalen en esta sólida comedia negra, ambientada en un futuro tan próximo que en la marquesina del cine más famoso de Hollywood aún se lee «2012», y donde la escena más graciosa tiene que ver con el hallazgo de otro sobreviviente, escena que incluye un cameo inesperado que no conviene contar para no arruinar el efecto y la carcajada sorpresa. Entre tantas reglas de supervivencia, hay una que el protagonista descubre al final y que también se aplica a la película: la número 32, «disfrutar de las pequeñas cosas».

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