27 de junio 2016 - 00:00

Alivio en automotrices por el acuerdo con Brasil hasta 2020

El Gobierno logró imponer sus condiciones y evitar una mayor apertura. Se evitó también que por una negociación más larga se parara la producción.

PRODUCCIÓN. El acuerdo con Brasil despeja el temor de que se paralizará la actividad en las plantas argentinas.
PRODUCCIÓN. El acuerdo con Brasil despeja el temor de que se paralizará la actividad en las plantas argentinas.
Con el acuerdo alcanzado el viernes pasado con Brasil en materia automotriz, el Gobierno se adjudicó dos logros importantes: impuso sus condiciones ante un país acostumbrado a convencer por la fuerza y le dio un marco de previsibilidad para las inversiones a un sector clave de la economía.

Ese es el balance del cierre de una negociación que llevó más de tres meses y que en las últimas horas parecía empantanada. Lo establecido en Brasilia por representantes de los dos socios del Mercosur tiene que ver con las reglas de comercio bilateral de autos y autopartes.

El acuerdo fue bien recibido por las empresas locales que estaban preocupadas por la posibilidad de que se parara la producción por falta de piezas y por el horizonte de reglas claras para los próximos años.

Técnicamente se estableció que la relación de intercambio entre el valor de las importaciones y exportaciones entre las partes tenga en cuenta un coeficiente de desviación de las exportaciones -denominado flex- de no más de 1,5 en el período de cinco años que va desde enero de 2015 ahasta el 30 de junio de 2020. Esto significa que por cada dólar que se exporta, se puede importar por u$s1,5 sin arancel. Este mecanismo lo que impide es que haya un fuerte desequilibrio para un lado o el otro. Si se superan esos márgenes, las empresas deberían pagar una multa arancelaria. Esta es la situación que se está viviendo en estos momentos con varias automotrices excedidas por la caída de demanda de Brasil y el aumento de las importaciones desde ese país necesitado de colocar sus autos en el exterior. Con la solución alcanzada se da una plaza hasta 2020 para que las terminales puedan compensar el desfasaje actual y evitar ser sancionadas.

Además, sirve para incentivar las inversiones en el país porque obliga a las empresas a tener o a aumentar su radicación industrial en la Argentina para poder comercializar en los dos mercados.

Desde Brasil (y algunas empresas) se pedía un flex de 1.8 o mayor, mientras que el ministro de Producción, Francisco Cabrera, era partidario de mantener el 1.5 actual para evitar avalancha de 0 km brasileños con un impacto negativo para la producción nacional. Finalmente, el funcionario argentino logró que el acuerdo se cerrara como él pretendía, torciendo la voluntad de un Brasil que, debido a su crisis interna, tampoco podía darse el lujo de paralizar el comercio bilateral por caída del régimen. Otro dato importante es que desde 2008 no había un período tan largo de reglas definidas para los dos países en materia automotriz.

Para acercar posiciones se estableció una cláusula de revisión para el 1 de julio 2019. Si se cumplen las condiciones para la profundización de la integración productiva y el desarrollo equilibrado, el flex en el sector del automóvil llegaría a 1,7 previo acuerdo entre las partes .Además, se fijó un plan de adecuación para aquellas empresas que están en proceso de radicación o son solamente importadores.

Por otra parte, se cree que el aumento del desequilibrio que se vive en este momento por la situación brasileña irá disminuyendo naturalmente ya que la opinión de los empresarios de esta industria es que el país vecino llegó a su piso en el nivel de actividad y que, aunque de manera lenta, se irá recuperando por lo que las exportaciones argentinas tenderán a aumentar.

Dejá tu comentario