Alivio en Orcadas: arrojaron con paracaídas alimentos y remedios

Edición Impresa

"¡Dios es aeronáutico y lo tenemos a Francisco!". Éste fue el comentario en la cabina del Hércules C-130 al completar la misión que sacó de la emergencia a los 17 habitantes de la base antártica Orcadas, por ahora.

El avión matrícula TC-66 -un veterano de Malvinas que participó en el puente logístico a las islas-, al mando de dos pilotos con experiencia en vuelos polares, los vicecomodoros Sergio Bruno y Daniel Máspero junto a una tripulación capacitada en la riesgosa tarea de lanzar carga en vuelo, arrojaron en cuatro pasadas 1.500 kilos de alimentos y medicinas.

Los paracaídas se abrieron y la preciada carga -prolonga la supervivencia de los habitantes cuatro meses- cayó en la zona que se había delimitado por coordenadas de GPS. El jefe de la base antártica, capitán de corbeta Ariel Siles, confirmó por radio al comandante del Hércules que la totalidad de los pallets tocó tierra. Ayer por la mañana, en el lapso de dos horas de operación sobre la vertical de Orcadas, la aeronave de la Fuerza Aérea concluyó su parte, los hombres de la base tienen la pesada tarea de recuperar y trasladar los bultos hacia la instalación antártica. El pronóstico para los próximos días en esa zona registra chubascos de nieve, viento y una temperatura mínima de 3 grados bajo cero.

El ministro de Defensa, Arturo Puricelli, aseguró ayer en una entrevista de radio Continental que la base "tiene alimentos para dos meses y combustible para tres", "tengan la absoluta tranquilidad de que este año como los anteriores vamos a cumplir con nuestra misión en la Antártida", dijo el funcionario. Antes había llegado a su escritorio, también al del brigadier Jorge Chevalier, responsable de la logística antártica, un informe del jefe de Orcadas en el que se detallan los kilos de carne, jamón crudo, brócoli, arvejas, combustible, etc. con que cuentan y la evaluación de la autonomía. Dos meses, que para los estándares de la Antártida es una condición crítica.

La autonomía que deberían tener los habitantes de las bases permanentes para sobrevivir sin abastecimientos es de dos años, muy lejos de los 60 días que hoy reporta Orcadas. El margen de seguridad responde a la experiencia en más de 100 años de actividad antártica y se basa en la simple lógica de que si falla la logística de la campaña en curso (como sucede ahora, sea por causas fortuitas o de gestión), las dotaciones deben contar con los insumos necesarios para sobrevivir sin riesgo hasta el próximo verano. La cuestión a aclarar sería por qué Orcadas llegó a la situación límite de no disponer del stock de autonomía segura.

El ministro reconoció que hubo demoras, "tuvimos un problema que es la situación glaciológica, la base estuvo cerrada desde octubre en adelante. Recién se está abriendo el hielo ahora y justamente en este momento está partiendo el buque polar para prestar este servicio para abastecer Orcadas que es la última base. Ya abastecimos las más complicadas", indicó. El percance climático reverdece un debate: ¿no hubiera sido conveniente adquirir un rompehielos usado o un buque polar nuevo en lugar de gastar durante seis campañas más de 56 millones de dólares en contratos de alquiler?

Dejá tu comentario