7 de octubre 2009 - 00:19

Alquileres: proponen excepción a estudiantes

Después del fallido intento por intervenir el mercado de alquileres con la ley Quintela, un nuevo proyecto fue presentado en el Congreso. La diputada radical Vilma Baragiola quiere introducir un cambio en la normativa actual para que los estudiantes tengan un régimen especial para alquilar departamentos. Los propietarios, según esta idea, deberán tener en cuenta las fechas del ciclo lectivo y la duración de la carrera del inquilino, en caso de que se encuadre en la definición de estudiantes.

Quien presentó un nuevo texto para reformar la ley de alquileres N° 23.091, fue una diputada de la oposición. El Proyecto de Ley sobre Locaciones Urbanas (Expediente Nº 4689-D-2009) de Baragiola ingresó al Congreso el 28 de setiembre, y ya fue girado a la Comisión de Legislación General y a la de Vivienda y Ordenamiento Urbano.

Según explicó la diputada a este diario, el objetivo es que la semana próxima sea tratado por los asesores para llegar a fin de mes a ser tratado «sobre tablas».

Propósito

En síntesis, la idea es agregar dos incisos (f y g) en el artículo 2° de la ley de alquileres vigente, en el que se establecen los plazos mínimos para los contratos. Así, se intenta sumar dos excepciones más a las vigentes: en el primer inciso dice que estarán también excluidos del plazo mínimo de dos años para alquilar una propiedad «las locaciones de viviendas amobladas que se encuentren en zonas turísticas y se arrienden a estudiantes efectivamente inscriptos entre los meses de marzo y diciembre de cada año, y o mientras dure el período lectivo». En el siguiente inciso se precisa que también se exceptúan «las locaciones celebradas entre estudiantes terciarios y o universitarios, debidamente inscriptos como tal, que necesiten celebrar contrato de locación por el período que dure el ciclo lectivo».

El argumento de Baragiola es que los estudiantes que se trasladan desde sus ciudades de origen, vuelven al concluir el ciclo lectivo a sus residencias pero deben seguir pagando el alquiler de las propiedades donde vivieron durante el período de clases. El objetivo es entonces el ahorro del estudiante y también el intento porque no se realicen lo que llama «contratos encubiertos», es decir irregulares, de palabra.

Para Néstor Walenten, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, en las principales ciudades del país esta modalidad es impracticable. «Esto podría funcionar en Mar del Plata, donde durante el período de vacaciones en el que el estudiante regresa a su residencia habitual en un pueblo, el propietario puede alquilar el inmueble a turistas», explicó. Pero en Buenos Aires, Rosario o Córdoba, donde las zonas que buscan los estudiantes para vivir no son de alta demanda turística durante el verano, la práctica perjudica fuertemente al locador.

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