Cientos de mendocinos comenzaron a peregrinar al sitio de la Ruta Nacional 7 en el que el viernes pasado se produjo el trágico choque entre un camión que circulaba a contramano y un micro, con un saldo de 17 muertos. En los hierros retorcidos a los que quedó reducido el ómnibus de la empresa Metrobús, los visitantes dejan ramos de flores de plástico, en una suerte de macabro santuario. Durante la tarde del lunes se pudo ver cómo dos mujeres y una niña revisaban los montículos dispersos y una de las adultas, que removía con un palito, sacó una bombacha pequeña, perteneciente a una nena, y un pañuelo ennegrecido para depositarlos en lo que pareció constituirse en un altar.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario