14 de agosto 2015 - 16:52

Álter ego de Bergoglio, en queja a la Corte por fallos

• MISIVA DE FERNÁNDEZ A LORENZETTI.
• CUESTIONÓ DEFINICIONES JUDICIALES SOBRE LEYES DEL CONGRESO.
• OTROS CONFLICTOS.

Jorge Bergoglio y Ricardo Lorenzetti
Jorge Bergoglio y Ricardo Lorenzetti
 El arzobispo Víctor Fernández, principal asesor del papa Francisco, envió una carta a Ricardo Lorenzetti en la cual cuestionó fallos judiciales sobre temas sensibles para la Iglesia Católica y al mismo tiempo cuestionó que el Poder Judicial avance sobre decisiones del Legislativo.

"¿Qué sentido tienen los debates legislativos -donde a veces se discuten y votan detalles ínfimos de la letra de una ley- si después los fallos avanzan más allá de lo legislado? ¿No se trata también de un indebido avance de un poder del Estado sobre el otro?", señala la misiva dada a conocer ayer por la agencia de noticias de la Iglesia.

El giro discursivo de quien colabora en las encíclicas vaticanas era analizado ayer con cautela en la Corte porque es la misma línea argumental del sector más duro del Gobierno, que se queja, de tanto en tanto, cuando las leyes son objetadas desde los tribunales. La nota se dio a conocer además en una semana en la cual dos cámaras federales declararon inconstitucionales artículos de la ley de subrogancias votada por el Congreso.

El texto es contundente ya desde su firma. Fernández, además de ser rector de la UCA, es un hombre de acceso permanente a Bergoglio y su letra está en las últimas encíclicas del jefe de la cristiandad. Justamente, en ese sentido, en la carta destaca a Lorenzetti por su función relacionada con el derecho medioambiental. El Vaticano viene de pronunciarse sobre esos avatares que serán centrales en la inminente visita del Papa a los Estados Unidos, especialmente si se considera que hablará ante un Congreso dominado por el Partido Republicano.

Fernández se refirió con preocupación respecto de la interpretación de un juez sobre el nuevo Código Civil y Comercial, orden que Lorenzetti redactó y cuya versión original incluía diversas cuestiones ásperas para la Iglesia. Varias de ellas fueron intervenidas desde el Gobierno.

En cambio el arzobispo no mencionó el reciente fallo de la Corte a favor de la muerte digna. Tampoco es necesario: en reuniones recientes, en la UCA, una de ellas abierta al público, se ha fustigado esa resolución por parte de investigadores y titulares de cátedra no tanto desde la bioética sino desde el derecho. En esos ámbitos genera resquemor que se haya desactivado a un paciente en estado de coma a partir del testimonio de sus familiares, que aseguraban que ésa era su voluntad pero sin que existiera un documento fiable que así lo constatara, como sucede, por ejemplo, en el caso de las herencias. Carlos Fayt no quiso firmar ese fallo. Tampoco Eugenio Zaffaroni, que dejó el máximo tribunal antes de que el mismo se conociera.

El garantismo de Zaffaroni ha escalado en el Vaticano en el último año, tanto por las cartas que el Pontífice le ha dedicado al exjuez como por la insistencia de Bergoglio en apoyar una causa perdida como era la nominación de Roberto Carlés, seguidor de la doctrina de Zaffaroni, para ocupar la única vacante que ofrece la Corte. Las fotos y los viajes a Roma no alcanzaron, pero aun así, se conoce, Carlés continúa escribiéndose con Bergoglio.

La Corte tiene en su órbita un asunto latente, todavía sin resolución a la vista y que implica un desafío en el vínculo con el terreno eclesiástico: la revisión final del caso Grassi. Debate de alta complejidad que la Corte tiene que afrontar sin la presencia de un penalista y cuando el religioso es representado por un abogado como Marcelo Sancinetti, quien ya remitió al cuarto piso una larga defensa escrita de su representado.

No será un caso sencillo. Lorenzetti así lo expresó en la misiva que le remitió a un periodista asesor del oficialismo cuando se especulaba sobre su continuidad en la presidencia de la Corte.


El combo de temas penales que animan la actualidad cortesana se completa desde hace quince días con la revisión final de la sentencia que absolvió a Gustavo Beliz por mostrar una imagen del espía "Jaime" Stiusso en un programa de la televisión abierta.

El sobreseimiento fue dado vuelta por la Casación Penal federal. Llegó a la Corte y la procuración ya emitió dictamen a favor de Beliz. Fue a las pocas semanas de la crisis desatada por la muerte de Alberto Nisman. Ahora es el turno de los cuatro ministros.

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