25 de enero 2013 - 00:00

Alternativas para una cosecha con precios inciertos

La producción de la soja en el hemisferio sur por ahora viene bien, con un buen llenado de granos, pero falta lo que resta de este mes y todo febrero, mes que puede traer sorpresa.
La producción de la soja en el hemisferio sur por ahora viene bien, con un buen llenado de granos, pero falta lo que resta de este mes y todo febrero, mes que puede traer sorpresa.
Con el arranque de la siembra de la cosecha gruesa, ocurrido dos meses atrás, se dispararon una serie de incertidumbres en torno a los rindes esperados y el precio de la tonelada de soja, que en septiembre alcanzó con comodidad los u$s 590 valor que difícilmente se vuelva a repetir, mientras el productor espera que soplen mejores vientos para la oleaginosa y así poder decidir si tiene en cuenta que apenas se ha vendido el 10% de la cosecha nueva.

Los sojeros mantienen en silobolsas y acopios entre 1,5 millón y 2 millones de toneladas de la oleaginosa cosecha 2011/2012 y, según los últimos datos oficiales del Ministerio de Agricultura, hasta fines de diciembre la exportación y la industria había adquirido unos 38,4 millones de toneladas de la cosecha «vieja» de soja, de una producción total de unos 40 millones de toneladas. «El productor vendió bastante menos soja para esta fecha, si lo comparamos con años anteriores y, de la cosecha nueva apenas se vendió un 10%, volumen que parece mucho, si se compara con el riesgo que debe asumir», asegura Sebastián Gavaldá, de la consultora Globaltecnos.

El productor vendió poco y la soja disponible (cosecha vieja) siempre estuvo más cara que la soja nueva. El disponible de hoy se ubica en 380 dólares y la nueva en 320, hay 60 dólares de diferencia, que en algún momento llegaron a ser 100 dólares. «Frente a este escenario el productor habrá pensado que si la soja vieja estaba en esos valores, la nueva debería estar igual o mejor, y esto no es así porque se trata de dos campañas distintas», apunta Gavaldá.

Hoy el productor, al ver la soja disponible tan cara, no quiere tomar decisiones de venta con una soja más barata, aunque sean campañas diferentes. Otro de los factores que pueden influir es que muchos productores, al no vender soja, sí lo hicieron con el maíz, colocando casi 11 millones de toneladas.

Evaluar riesgos

El productor antes que nada tiene que evaluar los riesgos y al analizar los mercados se fijará en los valores ofrecidos, por ejemplo, en el caso de la soja, que está cercana a los 325 dólares, y preguntarse: ¿El precio puede ser mejor, es posible que lo sea porque falta definir más del 50% de la producción del mundo que está en Sudamérica?

La producción de la oleaginosa en el hemisferio sur por ahora viene bien, con un buen llenado de granos, pero falta lo que resta de este mes y todo febrero, mes que puede traer sorpresa. Por otro lado, «los mercados pueden decir que la soja vale 15 o 20 dólares más, y es posible que se alcancen esos valores, pero cuando va a la empresa y ve que tiene mucha soja por vender, la pregunta es: ¿Qué pasa si la soja no sube? Entonces es muy arriesgado estar descubierto en un 100 por ciento. Una sugerencia sería cubrirse con contratos en el mercado de futuros o comprar put para asegurarse la campaña que viene», recomienda el analista. «De ese modo, no estaría descubierto frente a una cosecha muy buena en Sudamérica y que a uno lo pueden dejar con valores menores que los pagados en la actualidad», apunta el director de Globaltecnos.

La cosecha nueva de la oleaginosa estará disponible hacia fines de marzo y apenas si se han colocado unos 5,3 millones de toneladas, el 10% del total de la campaña estimada en unos 53 millones de toneladas de acuerdo con las proyecciones privadas, aunque el Departamento de Agricultura de Estados Unidos en su último informe estimó la producción de la oleaginosa para la Argentina en 54 millones de toneladas y para Brasil la ubicó en 82,5 millones de toneladas. Al 30 de diciembre, el avance de siembra de soja cubría el 84,9% del área proyectada en 19,7 millones de hectáreas. En números absolutos se implantó más de 16,7 millones de hectáreas, marcando un progreso intersemanal de 4,8 puntos porcentuales, cifra muy similar, para la misma fecha del ciclo anterior. «Ésta ha sido una de las peores campañas que se recuerde, con una merma importante en la producción sudamericana. La Argentina tuvo una seca muy fuerte, que afectó a la producción de soja en un 20% y casi un 30% la brasileña. Frente a esta caída, los precios alcanzaron los récords que tuvimos un par de meses atrás. Pero luego, el mercado presionó a la baja y, al final, la cosecha de los Estados unidos no fue tan mala como se esperaba», añade el técnico ex AACREA.

Los actuales valores que se ofrecen por el disponible y los futuros de la oleaginosa todavía se encuentran cerca de los récords, aunque por debajo de esos niveles tanto en los Estados Unidos como en la Argentina, cuando se llegó a pagar hasta 420 dólares la tonelada y hoy está en 380.

Girasol

«Con relación a la actitud a tomar con el girasol, lo más conveniente es esperar la cosecha para tomar algún tipo de cobertura y decidir qué hacer, porque para mí hay una mala evaluación del área de siembra, porque cuando se anunció la superficie a cubrir, se hablaba de unos 2 millones de hectáreas y ahora bajó un 10%. Cuando uno se acerca a los lotes y habla con la gente, la caída del área de siembra es bastante mayor y creo que va a ser menor que lo que todos piensan, con lo cual habrá buenos precios, porque la producción argentina no está bien evaluada y estoy seguro de que va a ser menor que lo que todos dicen», explica Gavaldá.

El último Informe de la Bolsa de Cereales del 10 de enero sostiene que las lluvias de la última semana, principalmente sobre la zona norte del país, demoraron las tareas de trilla de girasol. Al viernes último, se alcanzó el 12,8% del área nacional, estimada en 1,8 millón de hectáreas (aunque se habrían perdido 19.000 hectáreas) y ya se cosecharon 227.430 hectáreas, con un rinde de 16,2 qq/ha, por el retraso se calcula en un 1,2%, respecto de los guarismos del ciclo anterior. El USDA y la Bolsa de Cereales, respectivamente, pronostican que la producción argentina será de 3,4 y 3,2 millones de toneladas y, ya se cosechó el 12,8% del área girasolera argentina. 

Siembra de la fina

En relación con la siembra fina de la campaña anterior 2011/2012, que fue bastante mala, el productor tiene la tendencia a repetir lo que hizo el año anterior. Si se analiza desde este punto de vista, es muy difícil prever lo que podrá pasar, porque hubo muchas complicaciones en rendimiento y calidad. La cebada fue un drama y por otra parte, hay que ver cómo viene el año en materia de insumos y de precios. «La gente aún no está pensando en la fina y los precios ofrecidos por el trigo, al estar por encima de los 200 dólares, son buenos si se compara con el histórico, pero hay que ver si ese buen precio le sirve al productor si se ve lo que ocurre con los insumos, sobre todo cuando se pagan en pesos que vienen sufriendo aumentos en esa nominación a lo que hay que sumar fletes, labores y una devaluación que no acompaña», indicó Gavaldá.

Al menos hasta los últimos cuatro o cinco meses, con una inflación del 15% en dólares, el peso ahora se empezó a devaluar un poco y se va cubriendo ese desfase. Con relación a la limitación de las exportaciones de trigo dispuestas recientemente por el Gobierno, que primero anunció la liberación de 6 millones de toneladas y ahora las redujo a 2 millones, el analista considera que «estamos en un año de trigo muy raro porque las exportaciones están cerradas y los precios están a la suba. Hay mala producción y baja calidad; esperemos que el efecto soja se contagie y se pueda hacer algún área más de trigo».