10 de febrero 2015 - 00:00

Altos cargos de la Iglesia perderían la inmunidad ante una acusación de pederastia

Francisco hizo de la lucha contra los abusos dentro de la Iglesia Católica una de las banderas de su pontificado.
Francisco hizo de la lucha contra los abusos dentro de la Iglesia Católica una de las banderas de su pontificado.
Roma - La Iglesia Católica podría responsabilizar a altos cargos de la institución por los casos de abusos a menores si avanza una propuesta de la Pontificia Comisión para la tutela de menores del Vaticano, creada por el papa Francisco para luchar contra la pederastia.

"La Comisión es muy consciente de que la cuestión de responsabilidad es de suma importancia. Esta responsabilidad pasa por incrementar la conciencia y el entendimiento a todos los niveles de la Iglesia respecto de la seriedad y urgencia de implementar procesos de salvaguarda", afirmó el equipo en un comunicado.

Por ello, apuesta por la "responsabilidad de las personas que ocupan altos cargos dentro de la Iglesia cuando existan acusaciones de abusos" y también por "desarrollar procedimientos para garantizar responsabilidad de todos en la Iglesia -clérigos, religiosos y laicos- que trabajen con menores". La Comisión vaticana presentó ésta y otras propuestas al papa Francisco para que las tome en consideración.

El documento incluye otras medidas como ofrecer "atención pastoral a víctimas y sus familias", implementar programas de "educación", establecer "directrices de buenas prácticas", o aprobar "programas de formación a religiosos".

Desde el 6 hasta el 8 de febrero, esta comisión celebró su primera sesión plenaria en el Vaticano, después de ser constituida en diciembre de 2013 por voluntad del Sumo Pontífice, quien inició una política de apoyo a las víctimas de curas pederastas y pidió limpiar a la Iglesia de ese mal.

Francisco inicia además una semana clave en el Vaticano en lo que refiere a su percepción del rol pastoral que debe cumplir la institución católica.

Desde ayer y por tres días se reúne con el grupo de nueve cardenales que lo asesoran en las reformas de la Curia romana, el llamado G-9, con los que fijó las líneas generales de las medidas a tomar.

Desde que fue elegido para liderar a los católicos del mundo, el Papa impulsó una reforma de la organización central de la Iglesia, desacreditada por una serie de escándalos financieros e intrigas.

El programa de reformas y sus avances, exigido por la mayoría de los purpurados que apoyaron su elección, será sucesivamente ilustrado el jueves y viernes a los cardenales de todo el mundo, cerca de un centenar.

Entre las propuestas que deberán evaluar figura la de reorganizar algunos consejos pontificios o ministerios, lo que genera interrogantes en algunos sectores e irrita a otros.

Francisco y sus asesores prepararon un nuevo organigrama, que incluye la fusión de entidades, de manera de desmontar la compleja y criticada burocracia vaticana.

Agencias EFE y AFP

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