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Amenazan intervenir a otra gasífera
Las declaraciones de Pronsato, hechas por radio a primera hora, salieron al cruce de un comentario de la empresa en la presentación de su balance al 30 de setiembre. Allí, Metrogas indicó que debido «a la dilación por parte del Gobierno nacional en el cumplimiento de las obligaciones que emergen de la licencia y del Decreto 243/09, referido a la adecuación de la tarifa, luego de más de diez años sin modificación, la situación económico-financiera continúa deteriorándose».
Añadió, tal como ya lo había hecho en el balance del segundo trimestre, que ese deterioro podría afectar el flujo de fondos operativos, por lo cual la empresa deberá considerar la refinanciación de la deuda existente o la obtención de financiamiento adicional.
La advertencia de Pronsato parece responder al temor del Gobierno de que varias empresas de servicios públicos entren de nuevo en cesación de pagos. El mismo humor se manifestó en diciembre pasado, cuando Transportadora de Gas del Norte (TGN) declaró que no podía pagar una obligación negociable. Ahora se suma, además, la situación de Autopistas del Sol, que también informó que no puede hacerse cargo del endeudamiento.
En TGN, a escasas horas de que la empresa declarara la cesación de pagos, el Enargas resolvió la intervención que, meses después, terminó siendo acotada por la Justicia casi a las características de una auditoría.
El problema es que las concesionarias de servicios públicos se endeudaron en la década del 90 en dólares con el convencimiento de que sus tarifas continuarían dolarizadas. Tras la caída de la convertibilidad, todas debieron reestructurar sus pasivos que continuaron quedando en moneda extranjera y sujetos a la evolución del tipo de cambio, mientras en el caso de Metrogas la tarifa que percibe se mantuvo congelada desde 2000 en pesos.
Exceso de deuda
Otras privatizadas, como Autopistas del Sol y Telecom Argentina, tomaron además un endeudamiento excesivo, previendo un crecimiento que no se concretó. La empresa telefónica pudo cumplir sus compromisos, aun con las tarifas congeladas en telefonía fija, por los ingresos de los móviles y los servicios de internet. Ausol, en cambio, no pudo resolverlo aun con la suba en pesos en los peajes que se autorizó este año.
El pasivo de Metrogas, en tanto, entraría en un punto intermedio. Según el balance, la empresa debe u$s 217,1 millones y 26,1 millones de euros, lo que al tipo de cambio actual equivaldría a un año de facturación, aun con las tarifas sin aumento.
Al Gobierno le preocuparía la repercusión de estas situaciones en su ya trabajosa búsqueda de financiamiento externo para 2010. Por otra parte, les causa evidente molestia que los accionistas no salgan a respaldar a las compañías. En el caso de Metrogas, el control se reparte entre British Gas (54,6%) y Repsol YPF (45,33%).
Pronsato dijo también sobre la distribuidora que «se produce una dicotomía; por un lado, el mayor accionista está demandando al Estado y por otro está queriendo renegociar un contrato».
También indicó que «Metrogas tiene una estructura de deuda más que riesgosa. La han llevado a un punto que serán los únicos responsables de lo que suceda».
Ayer, Metrogas amplió la nota de la Bolsa, pero sin responder a Pronsato. Dijo que la dilación en poner en vigencia las tarifas aprobadas por decreto en abril podría comprometer no sólo el pago de la deuda, sino también «las mejoras que deben efectuarse sobre los activos esenciales».


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