20 de julio 2009 - 00:00

AMIA: a 15 años, sin acto por la gripe A

Familiares y amigos de las 85 víctimas fatales del atentado a la AMIA colocaron ayer flores frente al edificio de la calle Pasteur 633, sede de la mutual judía, al cumplirse 15 años del ataque terrorista.
A pesar de que no se realizó el habitual acto oficial por la pandemia de la gripe A, la agrupación Familiares y Amigos de las Víctimas llamaron a reunirse «a todos que lo deseen para depositar una flor y rezar cada uno según su credo, si así lo desean». La gente, no sólo familiares y amigos de los fallecidos, comenzó a llegar a la sede de la AMIA poco antes de las 9.53, hora en que se produjo la explosión el 18 de julio de 1994.
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, llegó a las 9.30, para acompañar a los familiares y amigos en nombre del Poder Ejecutivo. Al arribar al lugar, el funcionario afirmó: «No pensamos bajar los brazos y seguiremos trabajando para encontrar a los responsables» del atentado. Además, agregó: «Uno siente que el tufo a complicidad siempre ha estado presente y uno tiene mucha bronca», sostuvo Fernández antes de colocar una flor sobre la vereda del edificio de Pasteur al 600. Sobre la ausencia de responsables, el funcionario se lamentó: «Tendría que haberse encontrado en el momento oportuno y justo a aquellos que cometieron esta locura o a los que fueron responsables directa o indirectamente, por mera colaboración o por cerrar los ojos y mirar para el costado».
En ese sentido, el jefe de Gabinete consideró que con el dictamen de la Corte Suprema de Justicia que permite la reapertura de la causa, «hay una lucecita más de esperanza». Y agregó: «Existe una cantidad de pruebas muy importantes que permitirán trabajar sobre la conexión local», aunque se lamentó que a 15 años del ataque «es muy difícil no darse cuenta de que han tenido algo que ver los responsables argentinos que no han trabajado a la altura de las circunstancias».
Durante el recordatorio, los paneles colgados sobre las paredes del edificio de la calle Pasteur con los nombres de cada una de las víctimas poco a poco fueron cubriéndose de pequeños ramos, como homenaje silencioso de los familiares.

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