20 de abril 2009 - 00:00

Amo y señor de Mónaco, Nadal prolonga su principado

Tendido sobre el suelo, Nadal festeja su tercer título de la temporada, tras los obtenidos en el Abierto de Australia y en Indian Wells.
Tendido sobre el suelo, Nadal festeja su tercer título de la temporada, tras los obtenidos en el Abierto de Australia y en Indian Wells.
El primer Masters 1000 sobre polvo de ladrillo de la temporada tiene un nuevo (viejo) dueño: Rafael Nadal se consagró una vez más en Montecarlo y se erigió como el primer quíntuple campeón en la historia del certamen, al vencer al serbio Novak Djokovic por 6-3, 2-6 y 6-1 en dos horas y 43 minutos de juego.
Si bien es imbatible en tierras monegascas, la mejor raqueta del tenis tuvo enfrente a un adversario que le quitó un set después de 15 partidos y 29 parciales y le dio batalla. En su primera final en Montecarlo, Djokovic lideró 3-1 el primer set, ganó en un épico esfuerzo el segundo por 6-2, pero se desmoronó en el tercero, y se resignó ante la figura de Nadal, quien sobre polvo de ladrillo se agiganta torneo a torneo. En Mónaco, alcanzó varias marcas: además de los 27 triunfos consecutivos en Montecarlo (no pierde desde 2003, cuando cayó en octavos de final ante Guillermo Coria), el mallorquín ganó su 23° título en canchas lentas (va por los 45 de Guillermo Vilas, el máximo ganador), el 34° en su fantástica carrera.
No obstante, la labor del serbio merece una mención especial. Es que pese a sufrir una molestia en la espalda, por la que tuvo que ser asistido durante el segundo set, lució como un rival muy estimulado, capaz de ganarle un set a quien lleva camino de convertirse en el mejor jugador de la historia sobre polvo de ladrillo.
Con sólo 22 años, Nadal igualó los 14 Masters Series de Federer, y se situó a sólo tres del estadounidense Andre Agassi. Además, se convirtió en el primer tenista que gana Montecarlo como número uno desde que el checo Ivan Lendl lo conquistó en 1998, cuando en la final derrotó a Martín Jaite.
Se terminó Montecarlo. Desde hoy comienza Barcelona (ver nota aparte) y luego vendrán Roma, Madrid y Roland Garros. El español es amo y señor sobre tierra batida. ¿Habrá alguien capaz de arrebatarle el trono?

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