27 de abril 2009 - 00:00

Amor sin barreras: hoy, Lugo-Cristina

Fernando Lugo
Fernando Lugo
La presidente Cristina Fernández de Kirchner entregará hoy a Evo Morales y a Fernando Lugo la memoria final de la Comisión Demarcatoria de Límites de Bolivia y Paraguay que cierra la disputa de frontera a 71 años de la conclusión de la llamada Guerra del Chaco (1932-1938) que enfrentó a bolivianos y paraguayos.

El acto se hará a las 15, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, con la asistencia de los cancilleres Jorge Taiana, David Choquehuanca (Bolivia), Mariano Fernández (Chile) y Alejandro Hamed Franco (Paraguay). La oportunidad servirá también para la primera conversación bilateral entre Taiana y su par trasandino, Fernández, quien asumió la cancillería en fecha reciente.

El encuentro de los jefes de Gobierno se realizará en medio de una instancia delicada, Lugo soporta presiones de la oposición ante un eventual juicio político por escándalos surgidos tras las denuncias públicas de tres mujeres que afirman ser madres de hijos del mandatario paraguayo y, como sucede aquí, tiene una mala relación con su vicepresidente, Federico Franco. Evo, por su parte, sigue en el limbo político por los supuestos reclamos secesionistas de Santa Cruz de la Sierra y recurrentes hipótesis de conspiración para cometer magnicidio que el Gobierno atribuye a los departamentos (provincias) más ricos de Bolivia.

Garantes

Cristina de Kirchner actúa como anfitriona porque la Argentina preside la Comisión Mixta Demarcadora de Límites que integran también los países garantes, que son Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay. La tarea de investigación y redacción del protocolo de demarcación de límites estuvo a cargo de la Comisión Demarcadora de Límites Boliviano-Paraguaya, cuya creación data de la firma del Tratado de Paz entre Bolivia y Paraguay, en junio de 1938.

La guerra entre Bolivia y Paraguay por el control de la región del Chaco Boreal comenzó en julio de 1932 y se extendió hasta junio de 1935, cuando se firmó el Protocolo de Buenos Aires, que estableció el cese de las hostilidades. El conflicto estaba motivado por el valor estratégico que representaba el dominio del río Paraguay para los dos únicos países de Sudamérica que no disponen de costas oceánicas y necesitan de esa puerta al Atlántico. Bolivia, además, había perdido la salida al océano Pacífico en la denominada Guerra del Pacífico (también conocida como guerra del Guano y del Salitre) de 1879, cuando se enfrentó junto a Perú contra la República de Chile.

Premio Nobel

El entonces canciller argentino Carlos Saavedra Lamas contribuyó activamente como mediador para terminar con el conflicto armado; por esa gestión recibió en 1936 el Premio Nobel de la Paz. El registro de bajas de ambos lados suma alrededor de 55.000 bolivianos y 45.000 paraguayos.

El canciller trasandino se quedará en el país hasta mañana, Taiana lo recibirá en el Palacio San Martín y repasarán temas de agenda bilateral, entre ellos la firma de un nuevo Tratado de Integración para el Bicentenario, herramienta política que busca sintetizar los avances logrados y definir una hoja de ruta a futuro para consolidar la integración.

Es interés del chileno dialogar acerca de la presentación que hizo la Argentina en la ONU sobre la ampliación del límite marítimo, en particular en la zona de la península antártica, donde se superponen los reclamos de soberanía de ambos países. El vicecanciller Victorio Taccetti, por delegación de Taiana, entregó el martes último a la ONU más de 40 tomos con datos científicos que fundamentan los derechos soberanos en la superficie marítima reclamada, que alcanza más de 1.700.000 km2, adicionales a los casi 4.800.000 km2 de la plataforma continental del país. La inquietud del ministro trasandino se vincula con una necesidad política destinada al frente interno porque la Argentina presentó su estudio antes que Chile. Quienes están informados saben que la presentación de la extensión de la plataforma continental ante la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar -vence en mayo- no incluye pretensiones de soberanía antártica. El continente blanco está sujeto al Tratado del Antártico, y uno de sus ejes claves es el Artículo IV, inciso 2: «Ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras el presente Tratado se halle en vigencia constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial en la Antártida, ni para crear derechos de soberanía en esta región. No se harán nuevas reclamaciones de soberanía territorial en la Antártida, ni se ampliarán las reclamaciones anteriormente hechas valer, mientras el presente Tratado se halle en vigencia». El trabajo de campo realizado por la Cancillería agregó tareas batimétricas (mediante las cuales se obtienen los datos de profundidad del fondo marino), geofísicas, geológicas y geodésicas (para establecer la zona de transición entre corteza oceánica y continental) en la zona antártica que se archivarán sin otro efecto que el de un antecedente científico.

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