Lima - La destitución de dos fiscales claves en la investigación de los sobornos de Odebrecht causó ayer conmoción en Perú, donde el presidente Martín Vizcarra subrayo su “enérgico rechazo”, y puso en riesgo la firma de un acuerdo de delación premiada con esa empresa, según advirtió el procurador del Gobierno para el caso, Jorge Ramírez.El fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, destituyó en vísperas de año nuevo al fiscal coordinador de la investigación del caso Odebrecht, Rafael Vela, y al fiscal antilavado José Domingo Pérez, quien indagaba por ese motivo al expresidente Alan García y a la líder opositora Keiko Fujimori.Chávarry tomó esa decisión cinco días después de que Pérez pidiera formalmente investigarlo por entorpecer la indagación de los sobornos pagados por Odebrecht en Perú con el objeto de encubrir a Fujimori. Asimismo, Chávarry es investigado por sus presuntos vínculos con “Los cuellos blancos del puerto”, una red de corrupción que actúa en el Poder Judicial. El fiscal nacional argumentó que los desplazados vulneraron el principio de jerarquía en el Ministerio Público al haber cuestionado su permanencia en el cargo.La decisión de Chávarry, hecha pública menos de cuatro horas antes de la medianoche, causó una gran conmoción, a tal punto que, pese a la inminencia de la celebración del fin de año, miles de personas se congregaron para protestar en la plaza San Martín, en el centro de Lima, así como en otras ciudades. Paralelamente, motivó al presidente Vizcarra a manifestar su “enérgico rechazo” y anticipar su regreso de Brasil, adonde había viajado con el propósito de asistir a la asunción del mandatario electo de ese país, Jair Bolsonaro. De vuelta en Lima, Vizcarra anunció que se reuniría al cierre de esta edición con el primer ministro, César Villanueva, y el ministro de Justicia, Vicente Zeballos, y luego anunciaría “las medidas a tomar”.Agencias ANSA, Reuters y AFP


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